RASCAYÚ

Hoy voy a hablaros de esta famosa canción que vio la luz en 1943, cantada por su autor Bonet de San Pedro (1917-2002). Como todos sabréis, la canción tuvo un éxito inmediato, aún incluso tratando un tema insólito (y más en aquellos años), la necrofilia, pero es que el humor negro siempre ha sido intrínseco al español.

Estamos ante una de las canciones, para mí, mas radicales de la historia de la música española, que tuvo que batallar con muchos problemas derivados del tiempo en que se publicó, sobre todo, evidentemente, con la Censura, a la que finalmente pudo bordear por considerarla ésta una canción banal.

Alusiones ha habido miles, que aludía a Franco, que era una historia de tal o cual pueblo… Todos se preguntaban de dónde venía la historia, y el por qué de Rascayú.

LA LETRA

Pues bien, vamos con la primera incógnita, de dónde viene la historia. Pues… de Cuba. Sí, y aquí viene una de las paradojas de esta canción, porque casi toda su letra está basada, o en una canción cubana anterior (BODA NEGRA de Alberto Villalón (1882-1955), posiblemente del año 1919 y que ha sido cantada por infinidad de cantantes cubanos), o por el poema que dio lugar a la letra de ésta.

En efecto, Villarón puso música a un poema de autoría incierta, pero basado en hechos reales, y que se fecha en finales del s. XIX en La Habana. Es la historia de Francisco Caamaño de Cárdenas, joven poeta y periodista, que perdió a su prometida, Irene Gay, por la tuberculosis cuando ésta tenía 18 años. Por voluntad de la difunta se la enterró con su vestido de novia en la zona de los pobres del Cementerio de Colón.

A los tres años, como era costumbre, estaba destinada a acabar en el osario del cementerio. Aquí, en Cuba o donde sea, morirse es tremendamente caro, y Francisco no podía pagar los gastos de mantenimiento de su tumba. Entonces, ayudado por un amigo cirujano, pudo reclamar los restos de Irene aduciendo que iban a formar parte de un ensayo anatómico.

Con lo que no contaba Francisco es que, al morir Irene de tuberculosis, todo lo que había hecho no valía para nada, ya que un cadáver muerto por una enfermedad contagiosa no podía salir de allí. Solución, el soborno, y se la llevó a casa, con intención de que cuando tuviera dinero, compraría una tumba para que ella y él descansaran eternamente juntos.

Aquí viene lo que cambia de la historia, Francisco no se casó con Irene, sino que la conservó con cariño, respeto y nostalgia. Pero, los rumores, el miedo a otro brote tuberculoso, y el temor a la policía hicieron que Francisco huyera de La Habana. Cuando regresó, años después, la canción ya se cantaba por toda la ciudad, posiblemente porque el amigo barbero de Francisco se fue de la lengua al autor del poema, que casi con toda seguridad fue el sacerdote venezolano Carlos Borges alrededor de 1890.

Lo dicho, no sé de dónde se inspiró Benet de San Pedro para la letra de su canción, si del poema o de la canción, pero la influencia es innegable.

EL TÍTULO (¿y la música?)

La segunda interrogante da lugar a otra de las paradojas de la canción. El título (y parte de la música posiblemente) se basa en una canción de… ¡Louis Armstrong! (1901-1971), que además cantaba en un corto animado!!!. Concretamente en uno de la sin par Betty Boop que se llama “ I’ll Be Glad When You’re Dead, you Rascal You”, del año 1932 y dirigido por uno de los pioneros de la animación, Dave Fleischer. Según el portal IMDB, de obligada consulta para todo lo que tenga que ver con el cine, esta fue la segunda aparición de Louis Armstrong en el cine, tras un cameo en otra película de 2 años antes, y en dicho corto canta la canción que le da título acompañado de su orquesta.

El corto no puede ser más racista, pero es gracioso, sobre todo la parte en que Satchmo canta el tema principal persiguiendo a los amigos de Betty Boop.

Por tanto, la letra se puede basar en una canción cubana, y al menos el título (ya os digo, yo creo que parte de la música también) se basa en una canción de Louis Armstrong. Y aquí viene la tercera paradoja de RASCAJÚ, Bonet de San Pedro fue uno de los fundadores de la SGAE….

No quiero acabar este relato sin citar el artículo en el que me basé para realizarlo (aunque he podido añadir algunos datos), se llama “La negra historia de ‘Raska-yú’, una canción de difuntos”, y es de David Bizarro para la sección cultural de El País,  Tentaciones, de fecha 31-10-2011

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