ÉTIENNE-LOUIS BOULLÉE

Este arquitecto francés del siglo XVIII (1728-1799) es uno de los más enigmáticos y deslumbrantes del siglo de las luces.

La verdad es que debo de darle las gracias al director Peter Greenaway por mostrármelo y dármelo a conocer. Así es, en su película “El vientre del Arquitecto” (The Belly of an architect, 1987) el protagonista realiza una exposición sobre la figura de dicho arquitecto francés, en la ciudad de Roma.

Normalmente la palabra que suele venir asociada a Boullée es “Visionario”. Y es que, partiendo en un principio de un estilo clásico (el imperante en su época), desembocó posteriormente en un Neoclasicismo, al que defendió como un compromiso emocional.

Su obra está asociada a las formas geométricas abstractas, basadas en formas clásicas lógicamente, y con una ornamentación que hoy en día calificaríamos como minimalista. Eliminación de todo lo innecesario, obras de grandes dimensiones o a gran escala y que repiten ciertas formas geométricas (como cientos de columnas en hileras).

Además de impartir clases en la Universidad de París, también fue un Teórico apabullante. Su gran tratado (Architecture, essai sur l’art) no se publicó hasta mediados del s.XX., lo cual no impidió que fuera valorado en su justa medida con el paso del tiempo. De hecho se dice que Albert Speer, el arquitecto favorito de Hitler, era un apasionado de sus postulados, en los cuáles se inspiraba.

Boullée es uno de los creadores de la architecture parlante, llamada así porque defendían que la arquitectura debía expresar por sí misma su propósito.

Como veis, Boullée era un apasionado de los diseños grandiosos. De hecho su tratado está lleno de obras imposibles, ya que disponía en él varios edificios públicos de unas dimensiones desorbitadas e impracticables para la época.

Quizás por ello la otra palabra asociada a su nombre sea “megalomaníaco”. Lo que es innegable es su gusto por elementos en apariencia opuestos, y su utilización innovadora de las luces y sombras.

 Obra

La obra de Ètienne Boullée fue, en vida, muy escasa, más aun cuando han pasado más de 200 años de su muerte. De las casas que diseñó en Paris nos quedan sólo dos ejemplos, los hoteles Alexandre (también llamado Hôtel Soult)  y Brunoy.

En cuanto a sus proyectos quizás el más importante, y el que más fama le ha dado a posteriori, sea su Cenotafio para Isaac Newton (de 1784).  Los dibujos y esbozos del mismo se conservan en la Biblioteca Nacional de Francia, y no tiene desperdicio.

El edificio sería una esfera de 150 metros de alto hundida en una base circular y cubierta de cipreses. Como os imaginareis, no se construyó nunca, pero su diseño sí que se grabó y circuló durante el siglo XIX, dando origen a su leyenda.

Os dejo algunos de sus grabados y una imagen del Hotel Alexandre hoy en día.

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