25 AÑOS DE LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN

El próximo domingo, 9 de noviembre, se cumplen 25 años de la caída del muro de Berlín. Quiero adelantarme unos días para celebrar uno de los días más felices de toda la historia de la humanidad, el día que se reunificó un país partido por la estulticia y la sinrazón humana.

Un rápido recordatorio al comienzo de la “Guerra Fría”. En 1945 Alemania se divide en cuatro zonas, las conquistadas por Gran Bretaña, Francia, EE.UU. y la URSS. En 1949 la zona controlada por la URSS crea la RDA (Deutsche Demokratische Republik, o DDR), la República Democrática Alemana (que ironía lo de democrática) y las otras 3 zonas crean la República Federal Alemana (RFA ó BDR Bundesrepublik Deutschland).

En cuanto a la capital nazi, Berlín, también estaba dividida en 4 sectores, igual que el país. Igualmente, la parte de la ciudad controlada por los tres países occidentales (el Berlín Oeste) quedó enclavada en la RFA (aunque Berlín esté dentro de la zona oriental del país) y el resto en la RDA, siendo la capital del país socialista (Berlín Este).

A partir de ahí siguió una década de tensión terrible que acabó con la construcción del muro de Berlín por parte del gobierno de la RDA. Por tanto, el “Muro de la Vergüenza” (Schandmauer) se levantó en 1961, separando las dos partes de la ciudad.

Ese 13 de agosto de 1961, el gobierno de la RDA ordenó el cierre de la frontera con Berlín Occidental y la creación del muro. El 22 de agosto, el Ministerio del Interior de la RDA determinó siete pasos fronterizos por carretera y uno para trenes que podían utilizar los habitantes de Berlín Occidental, los ciudadanos de la RFA y extranjeros de nacionalidad alemana. Para los habitantes de Berlín Oriental y los ciudadanos de la RDA estaba prohibido cruzar la frontera.

De hecho el muro partía de ambos lados de la Puerta de Brandemburgo y se extendía a lo largo de 43,1 kilómetros, que partían la ciudad en dos, y otros 112 kilómetros que rodeaban el Berlín Oeste y lo separaban de las zonas de influencia comunista.

Se accedía a Berlín básicamente por dos medios, por avión o por una autopista que la unía a Hamburgo (había otras dos conexiones). Los accesos por carretera estaban repletos de controles de la VolksPolizei (Policía del Pueblo), que concedían los visados de tránsito, y no podías detenerte bajo ningún concepto durante el trayecto, so pena de cárcel. Berlín Oeste era, por así decirlo, una isla.

Es famoso el discurso que dio John F. Kennedy (1917-1963) en Berlín (donde soltó la famosa frase, “Ich bin ein Berliner”, yo soy un berlinés). En la foto sale con Willy Brandt (1913-1992), alcalde de la ciudad y con Konrad Adenauer (1876-1967), canciller de la RFA. También recomiendo la película de Billy Wilder (1906-2002), “One, two, three” (Uno, dos, tres), rodada en Berlín y también en 1961.

Desde ese 13 de agosto de 1961 al 9 de noviembre de 1989, pasaron infinidad de penalidades, de dramas y de sucesos ignominiosos. Fueron más de 28 años de miseria moral.

Ya centrándonos en los hechos de ese jueves 9 de noviembre de 1989, hay que recordar que, ya en 1985, había accedido a la jefatura del Politburó y del Partido Comunista Soviético Mijaíl Gorbachov (1931-) y que estaba creando un aire de apertura en el régimen con dos palabras clave “glásnost” (liberalización, apertura, transparencia) y “perestroika” (reconstrucción). En la RDA la jefatura del estado recaía en Erich Honecker (1912-1994), uno de los responsables de que se erigiera el muro.

Por aquella época ya había muchas manifestaciones demandando libertad de circulación por parte de los ciudadanos de Berlín Oriental y también evasiones por diferentes puntos de las fronteras entre la Europa Occidental y la Oriental (en la frontera entre Hungría y Austria, por ejemplo, que impuso menos restricciones desde el 23 de agosto).

En septiembre, más de 13.000 alemanes orientales emigraron hacia Hungría. Poco después comenzaron manifestaciones masivas en contra del gobierno de la RDA, que culminan con la caída de Erich Honecker, que renunció el 18 de octubre de 1989, y su sustitución por Egon Krenz (1937-).

A principios de noviembre, el gobierno checoslovaco protesta por el aumento de la emigración desde la RDA a través de Checoslovaquia. Ante ello el gobierno comunista decide regular y facilitar los viajes al exterior. Por eso, el 9 de noviembre se promulga un plan que permitía obtener pases para viajes de visita.

Se redacta ese mismo día y se decide dar una rueda de prensa televisada en directo para difundir el decreto. Un miembro del Politburó de la RDA, Günter Schabowski (1929-), fue el encargado de leer el comunicado, esa misma tarde del 9 de noviembre.

En ese comunicado, erróneamente, comunicó a todo el país que se habían retirado las restricciones y que la gente podía pasar a Berlín Oeste sin ningún otro trámite.

La consecuencia fue un aluvión de decenas de miles de personas que fueron corriendo a los pasos establecidos en el muro, para ver si era verdad lo que había comunicado el gobierno.

En los pasos fronterizos, la policía y los guardas se vieron desbordados, y a la vez estaban totalmente desinformados, con lo que decidieron tirar por la tangente. Ni dispararon a nadie (porque no se atrevían) ni esperaron a la confirmación de sus superiores. La consecuencia fue que abrieron los puntos de acceso permitiendo el paso, la noche del 9 al 10 de noviembre.

Volvamos a la rueda de prensa. Todo vino por una pregunta de un periodista italiano, Riccardo Ehrman (1929-), corresponsal de la agencia italiana ANSA. La pregunta trataba sobre la reciente ley de permisos de viaje que había traído una gran confusión y que provocó el éxodo de miles de alemanes a través de las fronteras de Checoslovaquia y Hungría.
«”Señor Schabowski, ¿cree usted que fue un error introducir la Ley de Viajes hace unos días?”»

Schabowski, sacó unos papeles del bolsillo, y repitió que, para evitar más líos, los ciudadanos de la RDA podrían ir al Oeste, esta vez sin pasaporte ni visado, solo mostrando el carné de identidad o un documento parecido. Pero lo que Schabowski leyó era sólo un proyecto de ley del consejo de ministros…

“Los viajes privados al extranjero se pueden autorizar sin la presentación de un justificante — motivo de viaje o lugar de residencia. Las autorizaciones serán emitidas sin demora. Se ha difundido una circular a este respecto. Los departamentos de la Policía Popular responsables de los visados y del registro del domicilio han sido instruidos para autorizar sin retraso los permisos permanentes de viaje, sin que las condiciones actualmente en vigor deban cumplirse. Los viajes de duración permanente pueden hacerse en todo puesto fronterizo con la RFA.”

Luego vino otra pregunta (se duda si de Riccardo Ehrman o de Peter Brinkmann, otro periodista):

«Wann tritt das in Kraft?» (¿Cuándo entra en vigor?)

Schabowski, volvió a consultar sus notas y contestó:

«Ab sofort» (De inmediato).

Y aquí vino el otro error de Schabowski… no se leyó la segunda página del documento, en la que estipulaba que la medida surtía efecto desde el día siguiente.

El primer paso fronterizo que se abrió fue el de Bornholmerstraße, a las 23:00, seguido de otros, tanto en Berlín como en la frontera con la RFA.

A partir de ese mismo momento los berlineses empezaron la destrucción del muro con todo lo que tenían a su alcance (picos, mazas, etc.). Es famosa la imagen del famosísimo violonchelista ruso Mstislav Rostropóvich (1927-2007), tocando al lado del muro mientras animaba a la gente a echar abajo ese muro horrendo.

Luego vinieron la idea de dejar partes sin tirar, para recordar lo que pasó allí, lo de vender pedazos del muro como souvenirs, o el concierto que dio Roger Waters (1943-), creador del grupo Pink Floyd.

Pink Floyd había publicado en 1979 su disco doble The Wall (el muro). Era casi una ópera – rock que hablaba sobre un personaje que acaba creando un muro emocional y afectivo que lo separe del mundo, aunque al final acaba derribándolo y volviendo a sentirse libre. Waters, con buena vista, aprovechó el hecho de que su disco trataba sobre un muro y lo traspuso a Berlín… pero no quiso contar con el resto del grupo, con el que estaba peleado porque se habían quedado con el nombre de Pink Floyd tras dejar él el grupo.

El concierto se llamó The Wall Live (El muro en Vivo) y tuvo lugar el 21 de julio de 1990 en la Potsdamer Platz. En él participaron Van Morrison, Scorpions, Ute Lemper, Marianne Faithfull, The Band, Cyndi Lauper, Bryan Adams, etc., que cantaban y tocaban sustituyendo al resto de los componentes del grupo, David Gilmour (1946-), Nick Mason (1944-) y Richard Wright (1943-2008).


Se ha dicho muchas veces que el siglo XX acabó ese 9 de noviembre de 1989… no se lo que vosotros opináis.

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