EL GÉNERO VAMPÍRICO EN LOS AÑOS DEL CINE MUDO

El otro día, cuando os hablé de La Parada de los Monstruos, os recordé que su director acababa de realizar Drácula un año antes, en 1931. Me ha parecido bien recordar las películas relacionadas con el género vampírico que se realizaron en los tiempos del cine mudo y que desembocaron en la citada película de 1931, primer exponente de este género dentro del cine sonoro.

La primera muestra de cine vampírico ya la tenemos al año siguiente de la creación del cine. Pues sí, en 1895 los hermanos Louis Lumière (1864–1948) y Auguste Lumière (1862–1954) perfeccionan lo que hoy conocemos como el cinematógrafo (ganándole la partida al Kinetoscopio de Thomas Alva Edison (1847–1931), que funcionaba ya desde 1894). Los hermanos Lumière, aparte de ser los padres del cine, son recordados más por su faceta de documentalistas que por la de cineastas.

Sin embargo el primer genio del cine fue otro francés, Georges Méliès (1861–1938). Méliès empieza a realizar películas ya en 1896, y precisamente uno de sus primeros cortos se puede considerar como origen del cine vampírico y quizás del género de terror cinematográfico. Estoy hablando de “Le Manoir du Diable”. De hecho, en este corto aparece la primera conversión de un vampiro de murciélago a persona.

Durante la segunda década del siglo XX se realizaron varios cortos que podrían tener relación con este género, pero que no es así. Me refiero a “The Vampire” (1910), “The Fool” (1913) o “Vampire of the Desert” (1913). Los tres toman como base un poema de Rudyard Kipling (1865–1936) titulado “The Vampire” y publicado en 1897, el mismo año de la publicación del Drácula de Bram Stoker (1847–1912). El poema no habla de un ser maligno o demoníaco sino de una mujer fatal que fascina a todo el que la conoce y acaba cayendo en su hechizo, o sea una Vampiresa.

De hecho, la película que dio lugar a que a una mujer fatal se le apode como “vampiresa” fue “A Fool There Was” (1915). Este ya largometraje, también basado en el poema de Kipling, dio a conocer a su protagonista femenina, Theda Bara (1885–1955), una de las más grandes estrellas del cine mudo americano.

Ese mismo año de 1915, pero en Francia, se produjo una película titulada “Les Vampires”. Su director fue Louis Feuillade (1873–1925) y su duración de más de 7 horas, pues era un folletín cinematográfico como el que había comenzado anteriormente con el personaje de Fantômas. No es una película de vampiros, sino una película policíaca, pues Los Vampiros son un grupo de ladrones que actúan disfrazados al cometer sus crímenes. En realidad se pueden considerar una película en 10 capítulos que desarrollan la historia como una novela por entregas. De hecho se terminó de rodar en 1916.

Llegamos a comienzos de los años 20. Como habréis visto, después del simpático vampiro de Méliès no volvió a realizarse ninguna película que desarrollara el tema vampírico, ya que los citados ejemplos de la década anterior no se acercaban a este género. Todo cambia con las primeras adaptaciones de la novela de Bram Stoker.

Posiblemente la primera se realizara en Rusia, en 1920, pero los datos que nos llegan no aseveran la realización de la película. Por tanto o se perdió, como tantísimas joyas del cine mudo, o nunca se rodó. La que sí que se rodó a ciencia cierta, aunque también se perdió, fue “Drakula halàla” o la muerte de Drácula, película húngara de 1921 y filmada por Károly Lajthay (1885–1945). El personaje de Drácula lo interpretó Paul Askonas (1872–1935) y en su guión participó Mihaly Kertész, luego conocido como Michael Curtiz (1886–1962).

La tercera adaptación de la novela de Bram Stoker sigue siendo la más fiel al espíritu de la novela… aunque no se llame Drácula, ya que su director no pudo adquirir los derechos para rodarla y su director decidió cambiarle el nombre. Así nació el NOSFERATU (Nosferatu: Eine Simphonie des Grauens,1922) de Friedrich Wilhelm Murnau (1888-1931).

Tantas cosas se han escrito sobre esta película, verdadera primera obra vampírica, que es difícil recoger algunas pinceladas. Empecemos por su intérprete, Max Schreck (1879–1936), que se mimetizó con su personaje y realizó una interpretación inolvidable. La película es uno de los exponentes más señalados del expresionismo alemán y su director uno de las referencias en este género. La palabra Nosferatu está en la novela, ya que así le designan la gente del pueblo cercano al castillo. “Nosferatu” puede provenir del griego “nosophoros” o “portador de plagas”, aunque la tradicional denominación es la del NO-MUERTO.

Como he dicho, para mí es la versión más fiel a la novela porque muestra a ese ente como la maldad absoluta, carente de cualquier atisbo de amor o de otro tipo de sentimiento y que sólo vive para alimentarse de sus víctimas. No hay nada del romanticismo que se le atribuye al vampiro. Éste vampiro es abyecto y repulsivo y provoca miedo con solo ver su sombra en la pared.

Otras dos películas se acercan al género vampírico pero de manera tangencial. La primera sería The Bat (El murciélago), de 1926 y dirigida por Roland West (1885–1952). En ella vuelve a aparecer un personaje que realiza sus crímenes vestido de murciélago.

La segunda una película citada el otro día, London alter Midnight (1927), conocida es España como La casa del Terror y dirigida por Tod Browning (1880–1962). Del director ya hablé el otro día y también de sus colaboraciones con Lon Chaney (1883–1930). Ésta es una de ellas y trata el tema vampírico como trama dentro de una historia policíaca. Fue un gran éxito en su día pero hoy se considera perdida, tras desaparecer su última copia conocida en un incendio. Su fama es tanta que se ha hecho un pequeño mediometraje a partir de las fotos promocionales de la película y utilizando títulos similares a los originales ya que se conserva el guión de la película.

Ese mismo año 1927 se da a conocer la primera película sonora, El Cantor de Jazz “The Jazz Singer”, de Alan Crosland (1894–1936). Todo cambió y se apostó decididamente por el sonoro, arrinconando al cine mudo y a muchas de sus estrellas.

Así llegamos al final de nuestra historia que es la realización del Drácula de la Universal en 1931. Ya hablé de ella el otro día, pues el director es también Tod Browning y la película encumbró a su protagonista, Bela Lugosi (1882–1956), que aportaba su imagen y acento centroeuropeo (pues era húngaro, como la primera película sobre Drácula) y que inmortalizó el estereotipo del Conde aristocrático y seductor ante el que sus víctimas caen subyugadas. Lo que no sé si sabéis mucho es que esta película se rodó en doble versión, tanto en inglés como en español. La versión española estuvo a cargo de operadores e intérpretes españoles y mexicanos. La dirección corrió a cargo de George Melford (1877–1961) y de Enrique Tovar Ávalos. Para los que no conozcan la película decir que la interpretación que realiza el cordobés Carlos Villarías (1892–1976) no desmerece en nada a la realizada por el actor húngaro, os dejo un momento de la película para que lo comprobéis.

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