COMIENDO, DEGUSTANDO Y SABOREANDO CHOCHOS

Antes de nada pido perdón porque hace ya mucho tiempo que tengo semi-abandonada la sección gastronómica. No ha sido mi intención pero la cosa ha venido así… intentaré no descuidarla mucho, os lo aseguro.

Como recordareis, en esta sección trato de mostraros recetas españolas que presentan nombres curiosos, chocantes o extravagantes. En esta ocasión no voy a hablaros de la receta de una comida sino de tres productos culinarios españoles que sólo tienen en común el nombre por el que son conocidos, que además resulta ser uno de los nombres por los que se conoce en nuestro país a la vagina femenina (de forma vulgar, claro).

Y es que hablo de “Chochos”. Sí, al menos hay tres productos distintos que comparten ese nombre en España. Yo conocía o tenía constancia del tercer caso que os expondré pero existen además dos dulces, distintos y de provincias diferentes, que comparten ese nombre también. Empezaré por ellos.

1. En Salamanca existen o se elaboran unos dulces llamados Chochos Charros o Chochos de Salamanca. Son muy típicos de esta provincia castellana y presenta una forma muy parecida a la de las peladillas navideñas. Su elaboración requiere de azúcar, almendra y canela (sobre todo).

Ya os digo son parecidos a las peladillas, blancos por fuera como éstas debido al azúcar, de textura dura, pero son más grandes y de diferente sabor.

No os voy a poner la receta porque suele ser diferente según el lugar y es de conocimiento solamente de los que la preparan.

2. En Cantabria lo que hay son una especie de rosquillas o pastas redondas, con un agujero en el centro, que se llaman Chochitos Ricos. No sé si es una marca comercial, pero puede serlo, lo ignoro.

Parece ser que su elaboración requiere de harina de trigo, huevos, mantequilla, grasa vegetal, azúcar y, lo que lo identifica y diferencia, mermelada de frutas. En algunos sitios los asemeja a esas pastas danesas o inglesas hechas con mantequillas, pero con el toque distintivo y genuino que le aportan las frutas que se utilizan.

Evidentemente, tampoco os voy a poner la receta, por las mismas razones expuestas anteriormente, y menos si es un producto comercial.

3. Ya os digo, la comida a la que yo siempre he relacionado ese nombre es a los Altramuces.

Estas legumbres tienen infinidad de nombres según el lugar donde se consuman. Desde altramuz blanco, chocho, chorcho, entremozo, lupino blanco, etc. El nombre común es Lupinus Albus, pero los dos nombres por los que más se le conoce es por altramuz o chocho.

Este nombre se utiliza en muchas partes de España (Andalucía, Extremadura, Canarias, Castilla y León…) y también de Sudamérica (sobre todo en Perú y Ecuador, donde existen muchos platos cocinados a base de chochos, como el Ceviche de Chochos o el Locro de papa con chochos).
Los altramuces son alimentos tanto del ganado como del hombre y presentan un sabor bastante amargo. Lo peculiar es que es una fuente de productos beneficiosos para el cuerpo humano como proteínas vegetales, vitaminas B y E, calcio, cinc, potasio, fósforo y magnesio. De hecho, junto a la soja, el altramuz es la legumbre con mayor cantidad de proteínas vegetales.

Imagino que si habéis visitado Sevilla los habréis probado, porque es uno de los aperitivos mas significativos de los bares y bodegas sevillanas, junto con “la patada al olivo” (es decir, un plato de aceitunas).

Y es que el altramuz se come tal cual, una vez que ha pasado bastante tiempo en salmuera (sal y agua), pero se puede cocinar como cualquier otra legumbre (en potajes, ensaladas…). La razón para que permanezca en salmuera es para que pierda su amargor tras cambiarle el agua varias veces al día durante casi una semana.

Por poneros en situación. Los altramuces se ponen en una olla y se cubren de agua. A las 24 horas se habrán hinchado y se cuecen en esa misma agua (unos 20 minutos). Hay que remover y quitar la espuma que sueltan.

A partir de aquí es cuestión de enjuagarlos varias veces al día con agua y sal. Más o menos al quinto día los probamos. Si siguen amargos, seguimos lavándolos. Si ya están a tu gusto, se les cambia el agua, se añade sal y se meten en el frigorífico.

Cuidado con pasarse con la sal. Es mejor ir añadiendo poco a poco, dejando que los altramuces absorban la sal cada vez que la añadamos. Si por el contrario nos hemos pasado, tenemos que vaciar esa agua y lavarlos hasta que estén al punto de sal que os apetezca.

Una de las razones por las que me decidí a incluir gastronomía española en este Blog es para que sirviera de complemento a la sección de viajes. Y es que podemos recorrer la Península Ibérica buscando esas delicias o esos platos que nos acercan una sonrisa al escucharlos. Hoy, sin ir más lejos, lugares como Salamanca, Cantabria, el Sur de España o las Islas Canarias.

Viajad y degustad. Os dejo una imagen del Cebiche de Chocho.

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