CAPRI

Hoy, en la sección de viajes, voy a hablaros de la isla de Capri. Como muchos de vosotros sabréis, ya que es una isla tremendamente famosa y muy turística, se encuentra en el golfo de Nápoles. De hecho yo accedí a ella desde esa ciudad vía ferry, pero también se puede llegar a ella desde Sorrento. Por tanto está ubicada en el mar Tirreno, en la región de Campania y, ya os digo, no muy lejos de Nápoles.

¿Por qué es tan conocida esta pequeña isla de menos de 11 km² y de unos 17 km. De perímetro?

Por su historia y su belleza. La isla es un macizo montañoso que llega a alcanzar casi 600 metros de altura en su punto más elevado y sólo presenta dos localidades, Capri (en la costa) y Anacapri (arriba en la montaña). La isla está llena de pequeñas y lujosas villas, construidas desde los años 50 hasta ahora, pero también merecen mucho la peana sus ruinas de villas romanas y su famosa Grotta Azzurra (gruta azul).

Esto es importante mencionarlo, aunque existe constancia de haber sido habitada desde el neolítico, la época de esplendor de Capri corresponde con la época romana y sobre todo en el primer siglo de nuestra era.

Antes había sido colonia griega (al menos desde el siglo VII a. C.), pero el primero que la pone en valor fue el emperador Octavio Augusto (63 a. C. – 14 d. C.) que establece una de sus villas en esta isla y la convierte en uno de sus lugares de reposo favoritos.

Todavía más importante fue Tiberio (42 a. C. – 37 d. C.), el emperador que sucedió a Octavio Augusto. No es que construyera una villa en Capri… no. Construyó muchas (entre ellas Villa Jovis, bien conservada) pero además los diez últimos años de su vida y de su mandato imperial los pasó en Capri, ya que se llevó la sede imperial a la isla y desde allí gobernó (del año 27 al 37). También Calígula (12 d. C. – 41 d. C.), sucesor de Tiberio y familiar suyo, pasó bastante tiempo en la isla. No hablaré de las celebres bacanales de Tiberio y Calígula… ya os las podréis imaginar.

Acabado el Imperio Romano la isla cayó en el olvido. Fue saqueada por piratas, también fue utilizada en las guerras napoleónicas y no fue hasta la llegada de los viajeros románticos, a mediados del siglo XIX, cuando se vuelve a hablar de ella. Numerosos libros de viajeros y las litografías de los dibujantes relatan nuevamente la belleza de la isla.

Con la llegada del siglo XX se convirtió en uno de los centros turísticos más importantes de Italia y son innumerables las personas que han pasado por la isla, desde Lenin a Pablo Neruda. Encima, a mediados del siglo XX, fue escogida como centro importante de la Jet Set.

Ya hablando de sitios en la isla, es necesario ver las vistas de la isla desde el Belvedere de Tragara, comprar algo o echar un café en la piazzetta central de Capri, subirte en uno de los autobuses que van desde Capri hasta la zona de las Villas situada en lo alto de la montaña, bordeando constantemente el perímetro de la isla hasta llegar a lo alto, o si no subirte en el funicular…

Ya por último os dejo dos muestras musicales relacionadas con la isla. La primera es una de las obras pianísticas de Claude Debussy (1862-1918), Les collines d’Anacapri, compuesta en 1910.

La segunda es una canción del cantante francés Hervé Vilard (1946-) que cantaba en 1965 aquello de “Capri c’est fini”.

 

 

 

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