GÓNGORA. LA MÁS BELLA NIÑA

Este magnífico poema del cordobés Luis de Góngora y Argote (1561-1627), creado con tan sólo 19 años (en 1580), presenta un tema muy recurrente dentro del ámbito de la poesía, el lamento de una esposa por la partida a la guerra de su esposo, tema que viene siendo una constante desde los poemas líricos escritos durante la Edad Media (en jarchas, cantigas de amigo…) y hasta hoy día.

También aparece la presencia de una confidente (en este caso la madre de la chica), ante la cual poder desahogarse de sus males. Pero lo que me parece más importante de este poema es el reproche que formula la joven por haberse casado tan joven (por mandato de su propia familia) y de lo que se le viene por delante, con la posibilidad de vivir sola a partir de entonces, si su marido no vuelve de la batalla.

Se ha cantado mucho este poema. Yo os ofrezco dos visiones totalmente diferentes. La primera es de Paco Ibáñez (1934-) y es totalmente fiel al texto escrito por Góngora.

“La más bella niña” (1580)

La más bella niña
De nuestro lugar,
Hoy viuda y sola
Y ayer por casar,
Viendo que sus ojos
A la guerra van,
A su madre dice,
Que escucha su mal:

Dejadme llorar
Orillas del mar.

Pues me distes, madre,
En tan tierna edad
Tan corto el placer,
Tan largo el pesar,
Y me cautivastes
De quien hoy se va
Y lleva las llaves
De mi libertad,

Dejadme llorar
Orillas del mar.

En llorar conviertan
Mis ojos, de hoy más,
El sabroso oficio
Del dulce mirar,
Pues que no se pueden
Mejor ocupar,
Yéndose a la guerra
Quien era mi paz,

Dejadme llorar
Orillas del mar.

No me pongáis freno
Ni queráis culpar,
Que lo uno es justo,
Lo otro por demás.
Si me queréis bien,
No me hagáis mal;
Harto peor fuera
Morir y callar,

Dejadme llorar
Orillas del mar.

Dulce madre mía,
¿Quién no llorará,
Aunque tenga el pecho
Como un pedernal,
Y no dará voces
Viendo marchitar
Los más verdes años
De mi mocedad?

Dejadme llorar
Orillas del mar.

Váyanse las noches,
Pues ido se han
Los ojos que hacían
Los míos velar;
Váyanse, y no vean
Tanta soledad,
Después que en mi lecho
Sobra la mitad.

Dejadme llorar
Orillas del mar.

La segunda visión de este poema es sólo referencial y mucho más jocosa. Es del grupo “Los Toreros Muertos” y aparece en su álbum de debut, “30 Años de Éxitos” (1986)… como siempre Pablo Carbonell (1962-) haciendo de las suyas. En este caso el gaditano sólo utiliza el estribillo del poema para contar otra historia… que ocurre cerca del mar.

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