LA OBRA FÍLMICA DE JAN ŠVANKMAJER (1)

Como últimamente he estado hablando mucho sobre el ámbito musical, hoy he querido centrarme en otros ámbitos artísticos. Y es que el personaje al que dedico esta entrada es un todoterreno, Artista gráfico, escultor, diseñador, poeta… pero sobre todo es conocido en todo el mundo por sus películas de animación. Estoy hablando del director de cine checo Jan Švankmajer, nacido en Praga, el 4 de septiembre de 1934.

Estamos hablando, posiblemente, de uno de los abanderados modernos del Surrealismo, corriente a la que se unió a mediados de los 60, y que ha marcado toda su obra (en todos los niveles de la misma, desde la poesía hasta el cine). Como he dicho es checo, por tanto es heredero de la Escuela de Animación Checa, posiblemente la más importante, junto con la soviética, de las Escuelas de Animación que se formaron en los países de Europa del Este tras la Segunda Guerra Mundial. En este punto es necesario mencionar al que, con su obra, dio nombre a esta Escuela Checa, el ilustrador, escenógrafo y director de animación Jiří Trnka (1912 –1969). Especialista en la animación con marionetas o títeres, llegó a filmar 6 largometrajes y unos 15 cortometrajes en una carrera que abarca desde 1945 hasta su muerte. Una de sus metas es hacer obras dirigidas tanto a pequeños como a adultos y muchas de ellas estaban basadas en textos literarios, como es el caso de su versión de “El sueño de una noche de verano” (1959).

Trnka es una clarísima influencia en su obra, pero hay otras de igual importancia, como la naturaleza, bastantes veces, kafkiana de sus obras (no en vano Franz Kafka (1883-1924) era checo y “La Metamorfosis” es su máxima inspiración), y es indudable la huella tan imperecedera que dejo en él las películas de Luis Buñuel (1900-1983). Švankmajer, a su vez, ha sido citado como influencia para otros cineastas posteriores del mundo de la animación y a él han sentido pleitesía directores como los Hermanos Quay, Terry Gilliam o incluso Tim Burton.

En cuanto a su método de trabajo es bastante diferente y engloba multitud de técnicas de animación, pero sobre todo se vale de la Stop-motion para dirigir sus películas, sobre todo los cortometrajes. ¿Y qué utiliza?, pues desde títeres, figuras de plastilina o arcilla, juguetes antiguos, máquinas extrañas, esqueletos de animales, … y tiene una fijación muy particular con la comida. En alguno de sus cortos actúan actores reales y, desde que dio el salto al largometraje, todas sus obras mezclan acción real con animación.

Švankmajer también se ha valido de textos literarios para realizar sus obras, en concreto puedo citar a Lewis Carroll (1832-1898, ha creado un corto y un largometraje basado en sus obras), Edgar Allan Poe (1809-1849, en este caso base para dos cortometrajes y un largo) o Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), en el que se basó para crear su segundo largometraje, “Fausto” (Lekce Faust 1994)

Algunos califican su obra de grotesca, de cruel, de pesadilla, pero no deja de ser una manera de contar historias que, en multitud de ocasiones, también te lleva a la (son)risa, pues no dejan de ser historias muy divertidas, teñidas de un humor negro peculiar. Pero bueno, Švankmajer es un poeta, y ha podido llevar a cabo su vena poética en el terreno literario y en el visual, incluyendo dentro de este ámbito un espíritu de denuncia y de protesta contra las cosas que le desagradan o le indignan.

Centrándonos ya en su carrera, su afinidad con las marionetas le viene de pequeño, lo que le llevó a estudiar en la Facultad de Artes Aplicadas de Praga y, posteriormente, en la Academia de Artes Escénicas, dentro de su departamento centrado en el Teatro de Títeres. Tras ello empieza a trabajar en el Teatro SEMAFOR de Praga y, después, en el famoso Teatro LATERNA MAGIKA. El que no conozca este teatro, y tenga intención de ir a Praga, debe saber que está especializado en teatro sin palabras pues se apoya en la mímica, en el baile, en el “Teatro Negro” checo y en las proyecciones fílmicas.

Todo ello le lleva al cine, donde debuta con un cortometraje llamado “Poslední trik pana Schwarcewalldea a pana Edgara” (1964), conocido en inglés como “The Last Trick”, pero que su traducción literal en español sería “El último truco del Sr. Schwarcewallde y del Sr. Edgar”. Es un homenaje velado a las obras de George Mèliès (1861-1938) y se rodó con técnicas del Teatro Negro.

En este primer corto ya participa su esposa Eva Dvoráková (1940-2005), con la que se casó en 1960 (y desde entonces se llamó Eva Švankmajerová). Es importante resaltar la figura de su mujer porque fue una persona clave en su vida, no en vano era pintora (también surrealista), escritora e incluso ceramista. Juntos tuvieron dos hijos (Veronika, nacida en 1963 y Václav, en 1975 y también dedicado a la animación). La obra de Eva es conocida fuera de las fronteras de su país y colaboró con su marido en bastantes de sus obras (en “Fausto”, en “Otesánek”, en “Alicia”…)

Por tanto Jan empieza su carrera en la Praga de los años 60, en la Checoslovaquia que quería vivir libre del yugo soviético, que tenía una actividad cultural de primera magnitud (se habla de la “Nueva Ola” del cine checo en esa época) y que desembocó en la Primavera de Praga de 1968 y su aplastamiento mediante la invasión del país por los tanques soviéticos. Muchos intelectuales huyeron del país (como Miloš Forman (1932-), Ivan Passer (1933-) o Jan Němec (1936-), cineastas coetáneos suyos) mientras que otros se quedaron en el país bajo la rígida mirada del régimen comunista sobre su obra, lo cual coartaba su libertad creativa y les imponía unas restricciones económicas importantes.

En 1965 había rodado dos cortos (“Hra s kameny” (Un juego con piedras) y “Johann Sebastian Bach: Fantasia G-moll”, y otros dos en 1966 “Et Cetera” y sobre todo “Rakvičkárna”, conocido en inglés como “Punch and Judy” y que es considerado como su primera gran obra. Por aquel entonces colaboraba con Zdeněk Liška (1922-1983), el autor de la música para sus cortos hasta finales de los 70, y que crea una música fundamental para acompañar las imágenes de este cortometraje.

Después de otro corto en 1967 (“Historia Naturae (Suita)”), vendrían los dos cortos de 1968 (el mismo año de la Primavera de Praga), que se consideran fundamentales dentro de su obra, “Zahrada” (“El jardín”) y “Byt” (“El apartamento”). De hecho en 1968 realizó tres cortometrajes (el tercero es “Picknick mit Weissmann”), pero estos dos son importantísimos. “Zahrada” es uno de los pocos ejemplos donde Švankmajer busca contar una historia y uno de sus ejemplos mas “Buñuelianos”. No hay animación (cosa muy extraña en él) y cuenta la historia de un hombre que lleva a otro a su casa donde tiene una verja creada con personas unidas de sus manos… yo, al menos, veo una gran inspiración en “El Ángel Exterminador” (1962).

“Byt”, es un claro ejemplo de su obra, los sueños sin un soñador, como cuando el protagonista se mira en el espejo y ve reflejada su parte posterior de la cabeza. Kafka está muy presente en este corto donde un hombre se encierra en su apartamento e intenta dormir pero los objetos que hay en su interior se lo impiden. Es, posiblemente, su obra más autobiográfica y parida en un clima como el que vivía donde su libertad creativa se veía limitada, lo cual desembocaba en una mezcla de frustración, rabia contenida y desesperación.

Tras ello rueda tres cortos entre 1969 y 1970, “Tichý týden v domě” (“Una semana tranquila en casa” 1969), “Don Šajn” (“Don Juan” 1970) y “Kostnice” (“El osario”, 1970). Obras que siguen reafirmando su carrera y que empiezan a ser mal vistas por el aparato del régimen comunista en el poder. En 1971 rueda su primer acercamiento al universo de Lewis Carroll, pues rueda un corto basado en el famosos poema sin sentido que aparece en “A través del espejo y lo que Alicia encontró allí”. Me refiero al poema “Jabberwocky”, nombre por el que es conocido este corto, aunque realmente se titula “Žvahlav aneb šatičky slaměného Huberta” (1971).

En 1972, justo tras rodar otro cortometraje (“Leonardův deník” (“El diario de Leonardo”, sobre Da Vinci)), el gobierno le inhabilita para realizar películas, prohibición que perdurará hasta finales de los 70 (hasta 1979 no puede terminar y estrenar “Otrantský zámek” (“El castillo de Otranto”) empezado antes de su condena. La consecuencia de ser checo, de estar denostado por las autoridades comunistas del país, y de ser un realizador a contracorriente hizo que su obra fuera apenas conocida fuera del ámbito soviético hasta principios de los años 80.

Pero es justo en esa década cuando se le reconoce justamente por su obra y empieza a cimentarse su fama como uno de los mejores cineastas-animadores del mundo. Y esta década empieza con un cortometraje que se acerca a una de las obras más famosas de Poe, “La caída de la casa Usher” (“Zánik domu Usherů”, 1980), al que le sigue su corto más famoso y el que verdaderamente puso su nombre en boca de todo el mundo de la animación. Hablo de “Možnosti dialogu” (1982), conocido en inglés como “Dimensions of Dialogue” y que, literalmente significa Opciones de Diálogo.

El éxito obtenido con “Možnosti dialogu” le permitió dos pasos de gigante en su carrera, el primero ser conocido en todo el Mundo y en segundo lugar tener, por fin, la posibilidad de rodar y estrenar un largometraje. Antes de ponerse a ello todavía rodó dos cortos en 1983, “Do pivnice” (“Al sótano”) y su segundo corto basado en obras de Poe, “Kyvadlo, jáma a naděje” (“El péndulo, el pozo y la esperanza”), aunque también utiliza como base una narración de Auguste Villiers de L’Isle-Adam (1838-1889).

 

 

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