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NO DESPIERTES A LA SERPIENTE…, A LAS VÍCTIMAS DEL ATENTADO DE NIZA.

Esta mañana me he despertado conociendo la última salvajada cometida por uno de los “perros solitarios” de DAESH en Europa. Otra vez le ha tocado a Francia sufrir el horror terrorista, concretamente a Niza, en la Riviera Francesa o la Costa Azul.

Desde aquí quiero manifestar mi apoyo a todos los frances@s y a todas las familias que han sufrido en su seno la barbarie terrorista. Me ha parecido apropiado mostrar mi repulsa a todo tipo de acto terrorista mediante un poema de Percy Bisshe Shelley (1792-1822) y mediante una obra sinfónica del compositor checo Bohuslav Martinu (1890-1959) que dedicó una de sus obras en recuerdo de la ciudad de Lidice, masacrada y destruida por Hitler en la Segunda Guerra Mundial como respuesta al asesinato de uno de sus jefes de la SS en Checoslovaquia.

El poema de Shelley se titula “Wake the serpent not” (no despiertes a la Serpiente). Os pongo el texto original y una traducción en español.

Wake the serpent not—lest he
Should not know the way to go,–
Let him crawl which yet lies sleeping
Through the deep grass of the meadow!
Not a bee shall hear him creeping,
Not a may-fly shall awaken
From its cradling blue-bell shaken,
Not the starlight as he’s sliding
Through the grass with silent gliding.

No despiertes a la serpiente, no sea que
Ignore cuál es el camino a seguir;
¡Deja que se deslice la que aún duerme
Sumida en la honda hierba de los prados!
Ni una abeja la oirá arrastrarse,
Ni abrirá los ojos una efímera
Soliviantada en la cuna de su flor,
Ni la luz de las estrellas mientras resbala
Entre la hierba con silencioso impulso.


Traducción: Antonio Mengs

 

COMPOSITORES AUSTRÍACOS EXILIADOS TRAS LA ANEXIÓN POR LA ALEMANIA NAZI.

Continuamos con nuestra Trilogía sobre la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias en los Compositores de Centroeuropa. Hoy nos toca hablar de los compositores austríacos. Pero tenemos que ponernos en contexto.

La música en Austria estaba marcada por una serie de compositores establecidos en tres propuestas diferentes. Por un lado estaban los que continuaban y perpetuaban la composición de operetas austríacas, como Franz Lehár (1870-1948), Emmerich Kálmán (1882-1953), Oscar Straus  (1870-1954), Robert Stolz (1880-1975) o Rudolf Sieczynski (1879-1952).

Por otro estaban una serie de compositores apadrinados por una de las personalidades más importantes de la primera mitad del siglo XX, Arnold Schönberg  (1874-1951). Hablo de la llamada “Segunda Escuela de Viena“  y que englobaba a su cuñado Alexander von Zemlinsky (1871-1942) y especialmente a sus alumnos Alban Berg (1885 –1935), Anton Webern (1883-1945) y  Egon Wellesz (1885 –1974). Un grupo de músicos que dinamitaron la tonalidad a principios de siglo y, en el caso de Schönberg, crearon una manera nueva de componer, el Dodecafonismo.

La tercera rama era la de los que optaban por desarrollar la ópera en lengua alemana, empezando por Franz Schreker (1878 –1934) y sus alumnos Wilhelm Grosz (1894-1939) y Ernst Krenek (1900-1991), y continuando por Erich Wolfgang Korngold (1897-1957) o Ernst Toch (1887- 1964).

El panorama quedaría completo incluyendo a un instrumentista que, ocasionalmente, se dedicaba a componer como era el violinista Fritz Kreisler (1875-1962). Estos eran los compositores austríacos más importantes en los años 20 y principios de los 30, algunos muy consolidados (como Lehár, Schreker o Kálmán), otros muy discutidos por su “radicalidad“ y su manera de entender la música (Schönberg y cia), y otros intentando hacerse un nombre a base de propuestas muy interesantes y rompedoras en aquella época, encabezados por Krenek y Korngold. Otro dato importante es que, de los dieciseis nombres que he dado, diez eran judíos o descendientes de judíos y todos emigraron menos Schreker… porque murió muy pronto, en 1934. Un caso similar al de Alban Berg que moriría un año más tarde, en 1935. De todas formas ambos sintieron el acoso de los nazis en sus obras desde finales de los años 20.

En 1938 se produjo la anexión de Austria por parte de Alemania (el “Anschluss“) pero la influencia de los Nazis en la vida austríaca se hacía sentir desde una década antes. Acabo de indicar que Schreker (judío) y Berg (que no lo era) fueron maltratados, ninguneados e incluso censurados por parte del aparato Nazi, por ser representantes de la odiosa “Música Degenerada“… pero murieron antes de 1938. Los pocos que quedaban en Austria, que estaban en la misma situación y no se habían exiliado antes, lo hicieron en ese año 1938. Evidentemente hablo de los compositores que he nombrado porque muchos otros no tuvieron tanta suerte.

Fijaos que, de los otros 14 compositores citados, sólo permanecieron en Austria Franz Lehár, Rudolf Sieczynski y Anton Webern, el resto huyó. Se quedaron pero pasándolo horrorosamente mal. Lehár era católico pero su mujer era judía, antes de convertirse al catolicismo por su matrimonio. Además, siempre utilizó libretistas judíos para sus obras escénicas. ¿Por qué se quedó?, porque era una de las debilidades de Hitler del que consiguió para su esposa el estatus de “Aria Honoraria por su matrimonio“. Pero no era gratis, la música de Lehár se utilizó propagandísticamente por parte del aparato del Estado e, incluso, fue condecorado por Hitler.

 

El otro caso sangrante fue el de Anton Webern que era despreciado y ninguneado por la propaganda Nazi, pero decidió no escapar de Austria. Su caso es el típico de Exilio Interior o Autoaislamiento. Encima tuvo la malísima fortuna de morir de una manera estúpida cuando la Guerra recién había finalizado. Los que tengáis curiosidad, de verdad,  os animo a descubrir las penosas e increíbles muertes de los dos principales alumnos de Schönberg (Berg y Webern).

Dicho todo ésto, hacemos igual que en la anterior entrada, os dejo los once compositores austríacos que se exilaron, si eran judíos o no, el año de su huida, el país al que emigraron y si volvieron posteriormente a Europa, una vez acabada la guerra. Sigo el orden cronológico de su nacimiento y os dejo una de sus primeras obras en el exilio.

* Oscar Straus (1870-1954), compositor judío de operetas. Emigró a Francia tras la anexión de Austria por Alemania (1938). Se exilió luego a EE.UU. tras la ocupación de Francia (1940). Volvió tras la guerra a su país. El extracto que os dejo es de uno de sus primeros encargos nada más llegar a París, la versión en francés de su Opereta “Drei Walzer“, de 1935.

* Alexander von Zemlinsky (1871-1942). Emigró a EE.UU  en 1938, pues era judío. Murió en ese país en 1942 debido a una neumonía. Pocas obras compuso en ese país, entre ellas su “Humoreske“ para quinteto de viento, de 1939.

 

* Arnold Schoenberg (1874-1951). Igual que su cuñado, era judío, emigró a EE.UU. (pero lo hizo mucho antes, en octubre de 1933) y allí falleció en 1951. Posiblemente la primera obra que compuso en tierras americanas fuera la Suite “En estilo antiguo” para orquesta de cuerda, de 1934.                            

 

* Fritz Kreisler (1875-1962). Católico pero con ancestros judíos, el violinista también se vió forzado a emigrar, primero a Francia en 1938 y luego a EE.UU. en 1939. Tampoco volvió, allí falleció en 1962. Os dejo su Tempo di Minuetto, en el estilo de Pugnani, de 1938.

 

* Robert Stolz (1880-1975). Este compositor de operetas y de música de cine no era judío tampoco, pero emigró de su país en 1938, primero a Suiza, luego a Francia en 1939 y posteriormente emigró a EE.UU en 1940. Volvió a Viena en 1946. Os dejo una canción compuesta para la película “Spring Parade“ (1941) y que llegó a estar nominada a los premios Oscar de ese año.

 

* Emmerich (o Imre) Kálmán (1882-1953) compositor húngaro (por tanto perteneciente al Imperio Austrohúngaro), afincado en Viena y creador de operetas austríacas en lengua alemana. Uno de los favoritos de Hitler, que incluso estuvo a favor de hacer una excepción con él, pues era judío (pretendió hacerlo Ario Honorario). Se fue en 1938 a París y en 1940 a EE.UU. Volvió a Viena en 1949. No he podido encontrar nada de la escasa producción americana de este compositor, por ello os dejo un número de la última opereta que compuso antes de su exilio, “Kaiserin Josephine“, estrenada en 1936.

 

* Egon Wellesz (1885 –1974). Un caso similar a Kreisler, pues también era católico de ascendencia judía. Por tanto se vió forzado a emigrar en 1938, pero en su caso su destino final fue Inglaterra, vía Amsterdam. Allí vivió el resto de su vida. Su primera obra inglesa fue el Cuarteto de cuerda nº5 op.60 de 1943, del que no he podido encontrar un vídeo. Os dejo su siguiente cuarteto, el nº6 op.64, compuesto en 1947.

 

* Ernst Toch (1887- 1964). Compositor judió que abandonó Austria en 1933 con destino París y, posteriormente Inglaterra. Finalmente en 1935 se marchó a EE.UU., país en el que residió el resto de su vida. Os propongo escuchar su primera obra en Inglaterra, “Big Ben: Variation-Fantasy on the Westminster Chimes“, op. 62, obra para orquesta de 1934.

 

* Wilhelm Grosz (1894-1939). Otro compositor austríaco judío que también se exilió en Inglaterra en 1934. Posteriormente, en 1939, se dirigió a EE.UU. donde falleció al poco de llegar debido a un infarto. Esta vez la obra que os dejo es una canción que tuvo mucho éxito en la Inglaterra de 1934, “Isle of Capri“.

* Erich Wolfgang Korngold (1897-1957). Este grandísimo compositor austríaco está considerado hoy en día como uno de los mejores compositores de Bandas Sonoras de la primera mitad del siglo XX, pero es una simplificación muy grande pues compuso para todos los formatos y estilos, desde la ópera hasta el concierto para instrumentos solistas y orquesta. También era judío, pero su emigración fue muy distinta. Ya desde 1934 colaboraba intermitentemente con Hollywood, poniendo la música a varias películas de Errol Flynn, entre ellas la que le salvó la vida, como él comentó tras la guerra, “The Adventures of Robin Hood“ (1938). Parece ser que el encargo le llegó dirigiendo ópera en Viena. Se desplazó a EE.UU. muy poco tiempo antes de producirse la anexión de Austria. Por tanto ésta ya le pilló en América y allí permaneció hasta su muerte. Evidentemente, la obra que os tengo que mostrar es parte de la Banda Sonora para dicha película.

 

* Ernst Krenek (1900-1991)  Uno de los mejores compositores austríacos del siglo XX y una de las figuras, junto con Korngold y Schreker, del boom musical de la Viena de entre guerras. Desde muy joven tuvo éxito entre el ´publico, pero la obra que marcó su vida fue su ópera “Jonny spielt auf“, de 1927, protagonizada por un saxofonista de jazz negro. Esta obra (y muchas más de Krenek) fue atacada, ridiculizada, y tomada como ejemplo de “música degenerada“ por el Partido Nazi. Krenek no era judío, pero tampoco soportaba a los seguidores de Hitler que boicotean el estreno de su obras. Por tanto, decidió emigrar a EE.UU. en 1938, país en el que permaneció el resto de su vida y donde acabaría por aceptar su nacionalidad. De su amplio catálogo en su nuevo país os dejo una de sus primeras composiciones, la Suite para Chelo solo op.84, de 1939.

 

 

Podría citaros también el caso de Ernest Gold (Ernst Sigmund Goldner; 1921 –1999) que tambió emigró a EE.UU tras la anexión de Austria en 1938, pero su caso es diferente. Sí que se exilió por ser judío pero también porque quería estudiar en EE.UU. y componer música para películas. Fijaos que se fue de Austria con 17 años, cuando no dejaba de ser un mero estudiante de composición. En su nuevo país se hizo un nombre dentro de los compositores de Bandas Sonoras de ese país.

 

Esto ha sido todo. Espero haberos mostrado una faceta de la Segunda Guerra Mundial que desconociérais.

 

 

 

COMPOSITORES ALEMANES EXILIADOS TRAS LA SUBIDA AL PODER DEL PARTIDO NAZI

De vuelta con vosotros después de un largo período os propongo completar uno de los temas tratados este año en este Gabinete. Me refiero a una de las entradas que realicé en Febrero en la que os relataba una serie de Compositores Checos que tuvieron la desgracia de morir en Campos de Concentración Nazis y os mostraba alguna de las obras que compusieron, en dichos Campos, antes de morir.

Pues bien, he querido convertir esa entrada en la primera de un tríptico que tiene como telón de fondo la Segunda Guerra Mundial y los Compositores Centroeuropeos que la sufrieron en carne viva. En los dos siguientes artículos voy a tratar de mostraros a una serie de compositores que tuvieron que exiliarse por sus ideas políticas, por ser judíos o descendientes de judíos o, simplemente, por estar en contra de los régimenes totalitarios que se instauraron en Europa a finales de los años 20 y principios de los 30.

 

Como podeis apreciar en el título, esta primera parte va a estar dedicada a los propios compositores alemanes que se vieron forzados a dejar su patria tras la llegada al poder del partido Nacional Socialista, en 1933, o tras sentir la presión del aparato del Partido en su contra entre ese año 1933 y 1940. La segunda se centrará, exclusivamente, en compositores austríacos que corrieron la misma suerte.

O sea Alemanes y Austríacos. No fueron los únicos que se exiliaron pero sí que fueron los que centran un mayor número de compositores de importancia y renombre. Fijaos que yo manejo una lista de unos 30 grandes compositores que se vieron forzados a exiliarse a Inglaterra y especialmente a EE.UU. Pues entre alemanes y austríacos engloban 2/3 de los mismos, es decir una veintena.

 

Evidentemente hablo de compositores forzados al exilio, por eso no voy a nombrar a algunos compositores que ya trabajaban y vivían en EE.UU. antes de la llegada al poder de Hitler, como la alemana Johanna Magdalena Beyer (1888 – 1944), el compositor austríaco de Bandas Sonoras Max Steiner (1888-1971), su homólogo húngaro Miklós Rózsa (1907 –1995, que vivió en Inglaterra antes de ir a EE.UU.) o el francés Edgar Varèse (1883 – 1965). Tampoco trato aquí a los que llegaron a EE.UU. tras la Revolución Rusa de 1917 como Sergei Rachmaninoff (1873–1943) o el también compositor de Bandas Sonoras Dimitri Tiomkin (1894 –1979).

Como quiero que tengáis una visión global de todos estos compositores, voy a enumerar (antes de empezar a tratar los alemanes) los europeos que también huyeron del conflicto bélico provinientes de otros países. Como sabéis el primer paso para el comienzo de la Segunda Guerra Mundial fue la anexión de Austria (país natal de Hitler) por parte de Alemania, en marzo de 1938. Pero la fecha de inicio de la Guerra es realmente el 1 de septiembre de 1939 cuando Alemania invade Polonia. Polaco era Ignacy Jan Paderewski (1860-1941), grandísimo pianista, compositor y político que se vió forzado a emigrar a Inglaterra con casi ochenta años. Murió realizando una gira por EE.UU.

Uno de los caso más conocidos fue el de uno de los mejores compositores del siglo XX, el húngaro Bela Bartok (1881-1945) que emigró a EE.UU. en octubre de 1940 debido a su frontal oposición a los Nazis y al partido húngaro en el poder, que era una mera marioneta de los alemanes. Bartok murío en el exilio. Ni Paderewski, ni Bartok eran judíos pero sí que lo era Mario Castelnuovo-Tedesco (1895-1968), compositor sefardí italiano que emigró a EE.UU. en 1939 cuando las tensiones con el partido de Mussolini se hicieron insostenibles. Castelnuovo ya se quedó en EE.UU. el resto de su vida.

Quitando Austria y Alemania, el país que vió marcharse a más compositores fue Francia, especialmente tras la invasión del país en 1940. Francia había sido el país de escala de muchos compositores centroeuropeos antes de partir para EE.UU., pero también huyeron, desde este país, muchos compositores afincados en Francia y especialmente en París. Hablo de las francesas Germaine Tailleferre (1892-1983) y Nadia Boulanger (1887 –1979), del también francés (y judío) Darius Milhaud (1892-1974), del checo Bohuslav Martinu (1890-1959), del polaco judío Alexandre Tansman (1897 -1986) y especialmente del genio del siglo XX, Igor Stravinsky (1882-1971), ruso de nacimiento pero nacionalizado primero francés y luego norteamericano. Todos volverían a Europa tras la guerra menos el ruso. En la foto superior aparecen tres de ellos, Stravinski a la izquierda, Milhaud en el centro y Boulanger a la derecha.

Otros compositores decieron participar en la guerra y muchos de ellos lo pagaron con sus vidas, como Jehan Alain (1911-40), o acabaron siendo capturados y encerrados en Campos de Concentración, como le pasó a otro genio del s. XX, el francés Olivier Messiaen (1908-1992), que alumbró en su internamiento una de las obras cumbres de la música de ese siglo, el “Cuarteto para el Final de los Tiempos“ (1941).

Después de esta larga y necesaria introducción me centro ya en los compositores nacidos en la propia Alemania y que se vieron forzados a dejar su patria. En la época entre guerras, la época de la llamada “República de Weimar“ (1919-33), la figura dominante de la música alemana era Richard Strauss (1864-1949). Pero, a su sombra y auspiciados por el aperturismo que se vivió en esa fantástica época, aparecieron una serie de compositores que decidieron romper las fronteras entre la música culta, el jazz, el cabaret o la música ligera. Además tenían la posibilidad de trabajar en otros campos como la música para películas o la realización de obras para un nuevo medio, la radio.

Te podías encontrar el caso de una compositor de operetas como Eduard Künneke (1885 – 1953) que era capaz de crear un concerto grosso para banda de jazz y orquesta (su Tänzerische Suite opus 26, de 1929), el caso de un compositor “clasico“ como Max Butting (1888–1976) que creó una Sinfonietta con Banjo (su op.37, también de 1929), o el caso de una serie de compositores jóvenes que se agruparon en derredor de una figura universal, el dramaturgo alemán Bertolt  Brecht (1898- 1956).

 

Me refiero a gente como Kurt Weill (1900-1950), Paul Dessau (1894 -1979) o Hanns Eisler (1898 – 1962), pero también a otros influenciados por Brecht como Stefan Wolpe (1902 –1972). Lo curioso del caso es que Brecht no era judío (su padre era católico y su madre protestante) pero los cuatro compositores que he mencionado sí que lo eran. Salvo Weill, los otros tres compartían otra característica en común con Brecht, eran abiertamente comunistas.

Junto a todos estos nombres sobresalió en los años 20 la figura de otro magnífico compositor alemán, Paul Hindemith  (1895-1963), uno de los más inquietos de esa época, capaz, incluso, de promocionar y componer para un instrumento electrónico como el Trautonium. También empezaba en la composición uno de los autores que alcanzaría la gloria en plena Alemania Nazi, Carl Orff (1895-1982), el autor del Carmina Burana (1937).

Ésta era la Alemania musical que destrozaron los Nazis al llegar al poder en 1933. Tras ella comenzó el goteo de compositores que se exiliaron fuera del país (primero a Suiza o Francia, luego a Inglaterra o directamente a EE.UU.). De los compositores que he mencionado sólo permanecieron en su país Richard Strauss (que tenía casi 70 años en 1933 y al que el partido nazi utilizó como estandarte musical), Künneke (a Hitler le gustaban mucho las operetas), Butting (que decidió quedarse y autoexiliarse, pues también tenía ideas socialistas y acabó en la RDA) y Carl Orff, del que mucho se ha escrito sobre si era afín al régimen o sólo se le utilizó propagandísticamente. Simplemente se quedó y no sintió el yugo de la persecución por sus ideas o por su origen racial.

Ya por último os cito a siete compositores alemanes que sí que se exiliaron de Alemania, citando el año de su exilio, adónde se fueron, si volvieron tras la guerra y os dejo una muestra de una sus primeras obras en el exilio. Voy a ir por orden cronológico de nacimiento y ya os adelanto que todos eran judíos menos Hindemith.

* Paul Dessau (1894 -1979), ya lo he mencionado, era comunista y también judío. Brecht se había marchado de Alemania en 1933 y pasó primero a Dinamarca, luego a Suecia, luego a Finlandia…, hasta que en 1941 llega a EE.UU. donde se quedaría hasta 1947, año en el que huyó de país agobiado por la presión de la “Caza de Brujas“  instaurada por el macarthismo. Se fue a la RDA y allí falleció en 1956. El periplo de Dessau es similar, también se exilió en 1933 y pasó por diferentes lugares antes de llegar a EE.UU. en 1939. También acabó yéndose a la RDA en 1948 por la misma razón que Brecht. Os dejo la obra “Les Voix“, para soprano, piano y orquesta, sobre un poema de Paul Verlaine (1939).

* Paul Hindemith (1895-1963), como he dicho, no era judío pero sí estaba en contra del Partido en el poder y de lo que el aparato propagandístico nazi llamaba como „Música Degenerada“ (Entartete Musik). Hindemith emigró en 1938 a Suiza y luego a EE.UU en 1940. Volvió a Europa en 1953. La obra que os presento es su sonata para arpa de 1939.

 

* Friedrich Holländer (1896-1976) abandonó Alemania en 1933 por ser judío y llegó a EE.UU en 1934 tras pasar por París. Autor de música de cabaret, de multitud de canciones y de Bandas Sonoras, volvió a Alemania en 1956. En América se hacía llamar Frederick. Os dejo la canción “Awake in a dream“, cantada por Marlene Dietrich en la película “Desire“ de 1936.

* Hanns Eisler (1898 – 1962), colaborador principal de Brecht, judío y comunista, se exilió de Alemania en 1933 (estableciéndose en multitud de sitios) y finalmente emigró a EE.UU. en 1938. Corrió la misma suerte que Brecht y Dessau, también tuvo que volver a Europa por las mismas circunstanceas y se extableció igualmente en la RDA en 1948. En su caso os presento una de sus primeras obras en Américas, su Noneto nº1 de 1939.

 

* Kurt Weill (1900-1950) el más conocido colaborador de Brecht, pero también el que menos trabajó con él. No era comunista, pero sí judío. También abandonó Alemania en 1933 estableciéndose en París antes de llegar a EE.UU. en 1935. Weill no volvió, murió en 1950 siendo uno de los compositores más importantes dentro del género “Musical“, consecuencia directa de sus trabajos anteriores en el terreno del Cabaret a finales de los años 20. Os dejo una canción de uno de sus primeros musicales americanos, “Johnny Johnson“, de 1936.

 

* Stefan Wolpe (1902 –1972), el caso de Wolpe es peculiar. No era un colaborador de Brecht pero sí estaba influenciado por él. También era judío y comunista, pero su exilio fue curioso. Emigra en 1933 a Austria, luego, de 1934 a 1938, se establece en Palestina y, finalmente, llega a EE.UU. en 1938, donde permanece hasta su muerte. Tuvo de alumnos a bastantes compositores americanos de la segunda mitad del siglo XX, el más importante, sin duda, Morton Feldman. De Wolpe os muestro su “Toccata para piano“, compuesta al poco de llegar a América, en 1941.

* Franz Wachsmann o Waxman (1906 – 1967) el último ejemplo de hoy es éste famoso compositor de Bandas Sonoras que también tuvo que emigrar a los EE.UU. por ser judío. Waxman también se fue de Alemania en 1933, estableciéndose en Francia primero y llegando a EE.UU. a finales de 1934. Se habla de unas 150 Bandas Sonoras compuestas por él hasta su muerte en California. Os dejo la suite que compuso para la película “La Novia de Frankenstein” (The Bride of…) de James Whale (1935). Seguimos con los austríacos en el segundo capítulo.

DÍAZ-MIGUEL EN LA SELECCIÓN ESPAÑOLA DE BALONCESTO (y PARTE III: 1979-1992)

Hace casi un año, a finales de mayo de 2015, empecé un monográfico centrado en la figura de Antonio Díaz-Miguel en la Selección Española de Baloncesto, desde su etapa como jugador internacional de dicha Selección hasta su longeva etapa como entrenador de la Selección “Senior”. Hoy quiero saldar esa cuenta pendiente que tenía pendiente con vosotros y quiero acabar con la última etapa de Antonio, la que le dio más éxitos y en la que colocó a España dentro de los cuatro mejores equipos europeos.

Os hago un recordatorio, en el Europeo de 1977 España tiene un resultado muy por debajo de sus expectativas y, por tanto, no se clasifica para jugar el Mundial de Baloncesto disputado en Filipinas en 1978. Díaz-Miguel se convence de que la Selección necesita una renovación y decide llamar a una serie de jugadores que apenas habían cumplido los 20 años.

Para hablaros de ellos prefiero ir un poco más atrás en el tiempo. En Agosto de 1976 se disputa en Santiago de Compostela el Campeonato de Europa Junior. Dicho campeonato estuvo dominado por los de siempre, Yugoslavia (que ganó) y la URSS (que fue finalista)… pero España quedó tercera. Era una selección junior dirigida por Ignacio Pinedo (1925-1991) y que contaba con ¡Aito García Reneses (1946-)! como 2ª entrenador. Entre los jugadores que formaban dicha selección se encontraban una serie de nombres que pronto iban a ser conocidos por todos. Hablo de Juan Antonio San Epifanio, de Fernando Romay, de Josean Querejeta, de Joaquín Costa, de Nacho Solozábal, de Perico Ansa o de Juan Manuel López Iturriaga, entre otros. Todos habían nacido entre 1957 y 1959, por tanto alguno de ellos tenía 17 años en ese campeonato. Precisamente, los más jóvenes (Epi, Iturriaga, Romay) volvieron a participar en el Campeonato de Europa junior siguiente, disputado en 1978 en Italia. A estos 3 nombres se añadieron otros también importantes durante la década de los 80: José Luis Llorente, José Luis “Indio” Díaz, Fernando Arcega, etc. En este campeonato España consiguió llegar a la final y disputársela a la URSS. Evidentemente fuimos plata.

1979

Llegamos al Eurobasket de 1979. También se disputó en Italia y España acudió, lógicamente, con gente veterana (Brabender, Santillana, Rullán, Corbalán, Manolo Flores), con gente que había debutado hacía poco tiempo (Josep María Margall (1955-), Juan Domingo de la Cruz (1954-)), pero también con alguno de esos juniors: Joaquim Costa, José Luis Llorente, Pedro Ansa, López Iturriaga y Epi.

Yendo ya a cómo se desarrolló este Campeonato. A España le tocó enfrentarse a Holanda, Bulgaria y a la URSS en la primera fase. A Holanda se le ganó con suficiencia (105-83), a Bulgaria con sufrimiento (85-81) y a la URSS… se le volvió a ganar. Nada menos que 101-90 ganamos a los que, al final, ganarían el Campeonato. Por tanto España se clasificó como primera de su grupo para la Ronda Final, siendo al menos uno de los seis mejores equipos del Campeonato.

 

En esa ronda final nos tocó enfrentarnos al resto de grandes equipos europeos. Con todos se compitió pero con todos se perdió. Israel jugó el campeonato de su vida y consiguió llegar a la final luchando por el oro con la URSS. Perdimos con ellos 84-88. Con Yugoslavia como siempre, perdimos pero por poco (100-108). Con Checoslovaquia casi idéntico resultado (100-107) y luego vino el partido contra Italia. En este partido sufrimos uno de los robos más descarados que se recuerdan. Perdimos con los transalpinos por un punto (80-81) tras dar validez los árbitros a una canasta de Renato Villalta que estaba fuera de tiempo. Eso impidió que España pudiera optar a jugar el partido por la medalla de bronce. Basta con recordar las palabras que siempre decía el comentarista deportivo Pedro Barthe (1954-) donde clamaba porque, por aquel entonces, Italia y Yugoslavia eran las grandes beneficiadas por los arbitrajes FIBA.

España, con un equipo muy joven y un futuro esperanzador, acabó sexta de ese campeonato.

 

1980

En los Juegos Olímpicos de Moscú se produjo el boicot por parte de los EE.UU., y de los países de su entorno (Canadá, Puerto Rico…). España superó un preolímpico complicado (disputado en Suiza) pese a perder con otros equipos que también acabaron participando en los Juegos, como Checoslovaquia e Italia. De hecho esas dos selecciones y España fueron las que accedieron a los Juegos a partir de este Preolímpico europeo.

 

España acude a Moscú con 9 jugadores de los que disputaron el Europeo de 1979 (Brabender, Llorente, Margall, Flores, Santillana, Corbalán, De la Cruz, López Iturriaga y Epi), más tres nuevos jugadores. Dos de ellos (Fernando Romay y Nacho Solozábal), también formaron parte de los equipos junior de 1976 y 1978 y el tercero era un jugador Dominicano que se nacionalizó español para jugar en el FC Barcelona y que sería otra leyenda viva en la Selección Española, Cándido “Chicho” Sibilio (1958-). Por tanto España fue a esos Juegos con la mitad del equipo formado por jugadores de 21 o 22 años.

 

En la primera fase nos toca jugar con Yugoslavia, Polonia y Senegal. A nuestra antigua “bestia negra” (Polonia) le ganamos de 23 (104-81), a Senegal de casi 30 puntos (94-65) y a Yugoslavia casi le ganamos (91-95). Quedamos segundos en nuestro grupo y optamos a la Ronda de Semifinales, donde se dilucidaban los 6 primeros puestos de los Juegos. Nos tocó jugar con otros cuatro equipos, a Brasil le ganamos con suficiencia (110-81), Cuba nos apretó las clavijas pero le ganamos (96-95) y perdimos tanto con la URSS (102-119) como con Italia (89-95). Italia y Yugoslavia se clasificaron para la final de los Juegos ya que los soviéticos perdieron el partido decisivo frente a Yugoslavia en esta Ronda de Semifinales. España se clasificó para el partido por el bronce frente a los anfitriones y volvieron a ganarnos (117-94).

Por tanto el resultado final de estos Juegos fue Oro: Yugoslavia, Plata: Italia, Bronce: URSS, 4ª España, 5ª Brasil y 6ª Cuba, más otros 6 equipos que acabaron de los puestos 7º al 12º. España había jugado un partido por medallas en unos JJ.OO., fue un hito sin precedentes anteriormente. Cierto es que no participaron los americanos, pero eso no le quita mérito al fantástico resultado que obtuvo la selección en este Campeonato. Evidentemente Díaz-Miguel acertó al confiar en estos jugadores tan jóvenes y que tantas alegrías nos dieron a los españoles a partir de ese momento.

 

1981

En 1981 El Eurobasket se disputó en Checoslovaquia. Todo el equipo estaba formado por jugadores que habían disputado el anterior europeo o los Juegos de Moscú o ambos… salvo en un jugador. Un jugador que había sido la gran revelación de la última Liga consiguiendo llevar a su equipo, el Estudiantes, al subcampeonato de esta competición superando al propio Real Madrid. Me refiero a Fernando Martín (1962-1989).

 

El objetivo era volver a quedar entre los cuatro mejores equipos del campeonato… y se logró. Nos tocó jugar en primera fase contra los anfitriones, Israel, Francia, Inglaterra y Grecia. A los dos últimos se les ganó de paliza (78-47 a Inglaterra y 111-72 a Grecia), a Francia e Israel se les ganó con algo más de sufrimiento (102-93 a los franceses y 89-81 a los israelitas). El partido decisivo por la primera plaza del grupo también lo ganamos. Vencimos a los checoslovacos por 72-69.

 

Volvimos a clasificarnos para la Ronda final de seis equipos. De nuestro grupo pasamos España, Checoslovaquia e Israel. Nos tocó jugar en esta segunda fase contra los tres primeros del otro grupo, URSS (perdimos 101-110), Yugoslavia (perdimos 72-95) e Italia (a la que ganamos por un punto 87-86). Por tanto, se alcanzó el objetivo de jugar por la medalla de Bronce. La final la ganó la URSS frente a Yugoslavia, pero nuestro rival por el bronce volvió a ser Checoslovaquia… y ahí se notó que jugaban en casa, pues nos ganaron 90-101.

 

Por tanto España volvía a quedar cuarta por segundo año consecutivo y esta vez superando a los subcampeones olímpicos en la clasificación. Los italianos fueron quintos e Israel sexta. El resto de puestos fueron para Polonia, Francia, Grecia, RFA, Turquía e Inglaterra.

 

1982

El fantástico resultado obtenido en el último europeo le permitió a España participar en el Mundial de Colombia de ese año. Fue un campeonato especial pues en él se retiró de la selección Wayne Brabender (como en el europeo anterior hicieron Rafael Rullán y Manolo Flores o en Moscú Luis Miguel Santillana). Volvía a haber solo una cara nueva, en este caso la de un joven jugador que era una referencia importante en su equipo, el Cotonificio de Badalona de Aíto García Reneses. Esta vez me refiero a Andrés Jiménez (1962-).

 

Sólo los cuatro primeros del Eurobasket accedimos al Mundial por Europa. El Campeonato estaba formado por 13 equipos y el anfitrión, Colombia, sólo jugaba a partir de la segunda fase con lo que se aseguraba quedar en séptimo lugar del Campeonato sin haber empezado el mismo. En primera fase jugamos uno de los partidos más míticos de la selección… ganamos a los EE.UU. por 109 a 99. Era la primera vez que esto sucedía y sólo se ha dado otra vez en partido oficial (fue en el Mundial de Indianápolis de 2002 en el partido por el quinto puesto). Ya con este resultado lo que viniese después iba a saber a gloria. También ganamos a los otros dos equipos del grupo, a China de 30 puntos (108-78) y a Panamá sufriendo (88-85).

 

Por cuarto año consecutivo volvimos a jugar la Ronda Final. En ella caímos frente a la URSS (93-106) y frente a Yugoslavia (91-108) pero ganamos a los otros tres equipos, a Australia (99-87), a Colombia (lógicamente 137-84) y frente a Canadá en un partido apretado (83-80). Quedamos cuartos de este grupo. La final la disputaron la URSS y EE.UU., ganando los soviéticos. A nosotros volvía a tocarnos jugar por el bronce… frente a los Yugoslavos. Este partido también es recordado como otro de los grandes robos que sufrimos en esa época pues los árbitros impidieron que España completara la remontada en los minutos finales con decisiones absurdas y en muchos casos equivocándose a favor de los “plavi”. Le costó tinta china a los yugoslavos ganarnos (119-117)… pero España mereció ser medalla de bronce en este Mundial. Aún así conseguimos la mejor clasificación de nuestro país en un Mundial en toda la Historia… hasta que llegó el Mundial de Japón de 2006.

 

1983

España venía de ser cuarta en unos Juegos, cuarta en el anterior europeo y cuarta en el Mundial del año anterior… era el momento de dar el salto a una final o de conseguir, al menos, una medalla. Diez jugadores repetían del año anterior faltando sólo Joaquín Costa (que fue sustituido por Joan Creus) y el retirado Brabender, que dio pie al debut en la Selección de Fernando Arcega.

 

Este Europeo se disputó en Francia y nos tocó en primera fase un grupo muy difícil pues esta vez no había segunda fase. Había que quedar entre los dos primeros para llegar a semifinales. El único partido cómodo fue frente a Grecia (100-79), el resto fueron bastante luchados y sufridos. Ganamos a Suecia (81-76), a Francia (75-73)… y a Yugoslavia ¡!!por fin¡¡¡¡ (91-90). Si mítico fue el partido contra la URSS de 1979, o más aún el de EE.UU. en 1982, éste no fue menos y fue quitarnos de encima una losa que pesaba muchísimo y que nos hizo convencernos de que se les podía ganar. El único partido que perdimos en esa primera fase fue frente a Italia (74-75). De nuevo ajustado y de nuevo el partido caía del lado italiano….

 

Pasamos segundos de grupo y nos tocó jugar en semifinales con el primero del otro grupo, lógicamente la URSS. Pues bien, segundo partido épico de este campeonato. Le ganamos en semifinales a la todopoderosa URSS por un punto (95-94) gracias a una canasta de Epi que asumió la responsabilidad de lanzar a canasta cunado la pelota quemaba y consiguió poner al equipo tres puntos de ventaja arriba cuando quedaban segundos para acabar y todavía no había línea de tres (se estableció después de los JJJ.OO. de Los Ángeles). Los soviéticos anotaron sin oposición española pues el partido estaba ganado y terminado. La final fue ante Italia que lo tuvo facilísimo en semifinales frente a la sorprendente Holanda. En la final caímos en la trampa italiana y perdimos 96-105. Diez años después España volvía a ser plata en un Europeo y otra vez tras superar a los soviéticos en semifinales.

La clasificación final fue 1.- Italia (Oro) 2.- España (Plata) 3.- Unión Soviética (Bronce) 4.- Holanda 5.- Francia 6.- Israel 7.- Yugoslavia 8.- República Federal de Alemania  9.- Polonia 10.- Checoslovaquia  11.- Grecia  12.- Suecia

 

 

1984

Imagino que muchos pensareis que después de ser finalistas en el Europeo de 1983 tendríamos plaza directa para Los Ángeles… pues no, tuvimos que jugar un preolímpico. El preolímpico europeo se jugó en Francia y España hizo un campeonato brillantísimo ganando a todos los equipos menos al último. En Le Mans a Turquía, Suiza y Grecia y en París a Suecia, RFA, Israel, Inglaterra y Francia. Sólo perdimos con la URSS (92-119) que a la postre no acudió a los juegos pues su gobierno decidió devolverle el boicot a los americanos como ellos hicieran 4 años antes. De este preolímpico accedían a los Juegos 3 equipos y España fue la primera tras la renuncia de la URSS), los otros fueron Francia y la RFA.

 

Otros dos equipos europeos también estaban en los JJ.OO., Yugoslavia (como anterior medalla de oro en Moscú) e Italia (por ganar en 1983). España se presenta en los Juegos con una baja muy sensible, la de Chicho Sibilio que declinó en jugar estos Juegos. Tampoco acudió Joan Creus, pues Díaz-Miguel decidió llevarse esta vez a Llorente (y acertó). El sustituto de Sibilio estaba cantado por todos que debía ser Jordi Villacampa… pero no, Antonio decidió llevarse a José Manuel Beirán (1956-).

 

Todos los que recordamos haber visto estos Juegos tenemos una sonrisa en la boca recordando lo felices que nos hicieron nuestros jugadores y lo bonito que fue este campeonato. Sin duda alguna en España hubo un antes y un después de este deporte, el baloncesto vivió un boom fantástico a partir de la plata obtenida en este campeonato. Por lo demás decir que a partir de estos Juegos se estableció la estructura actual del Campeonato de Baloncesto dentro de los Juegos, es decir dos grupos de seis equipos cada uno de los cales los cuatro primeros pasan a jugar cuartos de final, luego semifinales y los dos partidos por las medallas.

 

En primera fase debutamos con Canadá a la que ganamos con muuucho sufrimiento (83-82), luego vendrían Uruguay (107-90), China (102-83), Francia (97-82) y el primer partido contra los americanos, que perdimos de 33 puntos (68-101). Pasamos segundo de grupo y jugamos contra el tercero del otro grupo que fue Australia. El partido de cuartos siempre es el más difícil de un campeonato pues es el que marca si juegas por medallas o no. Costó pero ganamos 101-93. En semifinales el partido soñado por todos para acceder a una final olímpica, había que ganarle a los yugoslavos (ya comandados por Drazen Petrovic (1964-1993)). Un partido inolvidable en el que jugamos una segunda parte espectacular remontando el marcador y consiguiendo ganar 74-61. Se recuerda mucho la dirección de José Luis Llorente en esa segunda parte pero la victoria fue colectiva y todos los que jugaron rayaron a un altísimo nivel.

 

La final es conocida por todos, volvimos a jugar contra una de las mejores selecciones universitarias americanas de todos los tiempos, encabezada por Michael Jordan, Pat Ewing, Chris Mullin, Sam Perkins o Alvin Robertson y entrenados por Bobby Knight (1940-). Esta vez perdimos de 31 puntos (96-65). El resultado fue lo de menos se había hecho historia al llegar a una final olímpica y al ganar una plata en unos Juegos. Por último sobre Los Ángeles recordar en unas pocas palabras el triste fallecimiento del comentarista que cubrió estos Juegos, el mítico Héctor Quiroga (1933-1984), que falleció en EE.UU. nada más acabar la disputa de los mismos.

 

1985

Que España estaba instalada entre los cuatro mejores equipos europeos era una realidad. En los últimos cinco campeonatos había accedido, al menos, a semifinales llegando en dos de ellos a la final. Así, tras el éxito de Los Ángeles, llegó el primer campeonato donde apareció la línea de tres puntos, el Eurobasket de la República Federal Alemana. En cuanto a nuestro equipo había novedades. Volvieron Sibilio y Quim Costa, entró por fin Jordi Villacampa (1963-) y volvió también el base de Estudiantes Vicente Gil (1954-). Las bajas con respecto a Los Ángeles fueron Corbalán (que ya no volvió a la selección), Beirán (que tampoco), Solozábal y Arcega.

 

En la primera fase nos tocó un grupo durísimo y casi inexplicable. Coincidimos en el mismo grupo tres de los cuatro mejores equipos europeos, la URSS, Yugoslavia y España, más Francia, Rumanía y Polonia. Contra estos tres últimos equipos ganamos más o menos cómodo (109-83 a Francia, 106-94 a Rumanía y eso sí 99-97 a Polonia). Con Yugoslavia nos amargó la vida Drazen Petrovic que se marcó una segunda parte de las suyas y perdimos 83-99. Falta por hablar del partido frente a la URSS, el partido más mítico de este campeonato para nosotros pues volvimos a ganarles a los soviéticos (como en 1973, como en 1979, como en 1983). Esta vez es recordada la actuación de Vicente Gil a los mandos del equipo y ganamos 99-92.

 

En cuartos nos tocó jugar contra los anfitriones, la RFA. Ganamos fácil 98-83 y nos plantamos en semifinales. Lo normal es que nos hubiera tocado Yugoslavia en semifinales pero cayó de manera increíble en cuartos frente al veterano equipo de Checoslovaquia, al que nos enfrentamos por un puesto en la final. España jugó muy bien casi todo el partido y todo hacía pensar en una tercera final consecutiva… pero en los últimos minutos el equipo Checoslovaco nos dio la vuelta a base de triples y frente al desconcierto total del equipo que no se lo creía. Perdimos 95-98 y tuvimos que jugar por el bronce… contra Italia. La final la ganó la URSS a los checos y nosotros volvimos a perder con los italianos que nos tenían comida la moral (90-102). Por tanto de jugar una tercera final consecutiva (que estaba casi hecho) a no tener medalla. Fue un palo grandísimo.

 

 

 

1986

De este campeonato ya hice un monográfico y a él me remito para poder tratarlo en algo más de profundidad. En cuanto al equipo baste decir que fue el último Campeonato que jugó Fernando Martín con España y que, aún jugando bien todo el campeonato, tuvimos la mala suerte de perder sólo dos partidos en el torneo pero que nos penalizaron mucho. En la primera fase perdimos con Brasil (72-86) que a la postre fue el equipo que nos privó de poder llegar a semifinales, y en segunda fase perdimos con la URSS. Una derrota que podía parecer normal pero que no lo fue porque España mereció ganar el partido y no lo hizo gracias a la lamentable actuación arbitral, en especial del colegiado francés Yvan Mainini, que hace poco fue el presidente de la FIBA. Perdimos 83-88 y nos vimos abocados a jugar por los puestos del 5º al 8º y ahí ganamos ambos partidos (100-80 a Canadá y 87-69 a Italia) quedando en un triste 5º puesto final.

Digo triste porque el Mundial se jugó en España y no conseguimos llegar a semifinales aún teniéndolo todo a favor pero no se pudo preveer el problema que suponía perder con Brasil. En 2014 volvió a pasarnos igual y también acabamos 5º, pero en este caso porque jugamos horriblemente el partido de cuartos frente a Francia. Lo cierto es que como mucho hubiéramos quedado cuartos pues había tres equipos mejores que el nuestro.

 

1987

Tras el Mundial de España se creó un grado de desconfianza en cuanto a la actuación del equipo en el siguiente campeonato, el Eurobasket de Grecia. Además Antonio Díaz Miguel introdujo cuatro cambios en el equipo con respecto al grueso de la selección que venía jugando desde 1982.  Francisco Javier Zapata (del CAI Zaragoza), José Antonio Montero (del Joventut), Ferrán Martínez (del FCB) y José Ángel Arcega (también del CAI) fueron los debutantes. Venían a cubrir las bajas que había sufrido el equipo como las de Iturriaga, Fernando Martín, De la Cruz o Costa.

 

En cuanto al transcurrir del campeonato a España le tocó en primera fase jugar contra URSS, Yugoslavia (otra vez pasaba como en 1985), Francia, Rumanía y la anfitriona, Grecia. Perdimos por bastante contra la URSS (88-104) y Yugoslavia (76-94), pero ganamos los otros tres (106-89 a Grecia, 111-70 a Francia y 116-98 a Rumanía). Evidentemente quedamos terceros y nos tocó jugar contra el segundo del otro grupo en cuartos. Claro, al ser un grupo tan duro el nuestro, los cruces fueron asequibles. De hecho los cuatro semifinalistas fueron los cuatro que se clasificaron de nuestro grupo, URSS, YUG, ESP y GRE.

 

En cuartos ganamos fácilmente a la RFA (107-77) y en semifinales volvió a tocarnos la URSS. Esta vez nos ganaron 113-96 y nos tocó luchar por el bronce frente a Yugoslavia que volvió a ganarnos 98-87. Volvimos a quedar cuartos y el torneo se lo llevó de manera sorpresiva Grecia, que ganó a Italia en cuartos, a Yugoslavia en semifinales y a la URSS en la final.

 

 

1988

Se repite la historia de cuatro años antes. No vale con haber quedado semifinalista en 1987, para acudir a Seúl hay que superar un preolímpico. Y hay otra gran complicación, sólo se ofertan tres plazas para los Juegos Olímpicos en el Preolímpico Europeo, siendo lo normal que dos de ellas tengan nombres y apellidos (URSS y Yugoslavia). El Preolímpico se disputa en Holanda. Tras una plácida primera fase en Groningen (se gana a Inglaterra, Irlanda, Suecia y Holanda) accedemos al torneo de verdad en Rotterdam. En él hay siete equipos para luchar por esas tres plazas. España gana a Francia de 27 puntos (97-70), a la RFA de 10 puntos (106-96) y a Grecia de 7 (91-84). También perdemos con la URSS (82-129) y con Yugoslavia (73-84). Estaba visto que la tercera plaza se iba a dilucidar entre Italia, Grecia y España. Con Italia perdimos, pero sólo de un punto (90-91). Eso hizo que la tercera plaza fuera para España y volvimos a clasificarnos para disputar otros Juegos Olímpicos.

 

Se vuelve a llamar a gente que viene acudiendo a la selección desde años atrás (Llorente, Solozábal, Villacampa, Margall, Jiménez, Fernando Arcega, Epi), a dos de los nuevos del año anterior (Ferrán y Montero) y debutan en el equipo tres nuevos jugadores, el hispano-ruso José Biriukov, Antonio Martín (ambos del Real Madrid) y Quique Andreu. En cuanto al discurrir de la competición nos toca jugar en primera fase contra EE.UU. (perdemos 53-97) y contra Brasil (la revancha, ganamos 118-110), Canadá (ganamos 94-84), China (ganamos 106-74) y Egipto (ganamos 113-70). Por tanto quedamos segundos de grupo.

 

Y aquí vino el partido que rompió a esta generación de jugadores, la derrota en cuartos de final contra Australia por 74-77. Volvieron a aparecer los viejos fantasmas pues se confiaba ciegamente en derrotar a los australianos y volver a estar en la lucha por las medallas (como en 1980 y en 1984). Fue un palo todavía más gordo que el de Brasil en 1986. España salió muy malparada de este partido y perdió los dos intrascendentes encuentros para dilucidar los puestos del 5º al 8º (perdimos con Canadá y Puerto Rico). Por tanto quedamos octavos en estos Juegos que se llevaron los soviéticos en la final frente a los yugoslavos. EE.UU. sólo pudo ser tercero.

 

1989

Díaz-Miguel salió muy tocado de Seúl. Pensó en una renovación total del equipo, de hecho algunos jugadores ya no volvieron (como Margall o Llorente). En esto llega el Europeo de Zagreb totalmente preparado para que lo ganaran los yugoslavos. Se produce una situación que no se había dado anteriormente. El número de equipos participantes en un europeo solía de ser de 12, a veces incluso más. Pues bien, este Europeo (y el siguiente en 1991) sólo lo disputaron ocho equipos.

 

En este Eurobasket España acude con muchas caras nuevas: Pablo Laso, Enrique Villalobos, Manuel Aller, Rafael Vecina, Juanan Morales, aparte de jugadores que llevaban viniendo poco tiempo (Ferrán, Biriukov, Montero, José Ángel Arcega, Andreu). O sea, sólo había dos jugadores veteranos en el equipo, Epi y Andrés Jiménez.

 

Al ser sólo ocho equipos se distribuyeron en dos grupos de cuatro. España jugaba contra la URSS, Italia y Holanda. Sólo ganamos a Holanda en esta fase y por poco (78-76), perdiendo los otros dos (96-108 frente a la URSS y 76-97 frente a Italia). Por tanto el sistema de competición hizo que lucháramos por los puestos 5º al 8º. Ahí fue donde el equipo maquilló el decepcionante comportamiento que había mostrado hasta ahora. Ganamos a Bulgaria (108-85) y luego a Francia por el 5º puesto (95-87). Al final quintos… y gracias. El campeonato lo ganó Yugoslavia frente a los griegos en la final. La URSS fue tercera e Italia cuarta.

 

1990

En octubre de 1986 se conoció que los Juegos Olímpicos de 1992 se disputarían en Barcelona. La mayoría de los jugadores que habían debutado entre 1987 y 1989 debían formar el corpus del equipo en esos futuros juegos. Díaz-Miguel fue introduciendo, paulatinamente, nuevas caras en el equipo pero, desgraciadamente, no respondieron de la misma manera que los que debutaron entre 1979 y 1981. Por otra parte, yo creo que Díaz-Miguel debió dimitir al acabar los Juegos de Seúl y que, básicamente, continuó precisamente por intentar llegar a la cita de Barcelona en ese año 1992.

En 1990 el Mundial se disputaba en Argentina. Por Europa fueron los 5 primeros equipos del Eurobasket anterior. Por tanto, lo mejor que hizo España en ese Europeo fue, al menos, conseguir esa quinta plaza que permitía acudir al Mundial. De todas formas nos tocó un grupo preliminar muy duro, pues quedamos enclavados en un grupo con Corea del Sur, con Grecia y con EE.UU. O sea, con la actual subcampeona de Europa y con los máximos favoritos al título. Evidentemente ganamos a Corea (130-101), pero perdimos tanto con EE.UU. (85-95) como con Grecia (93-102). Quedamos terceros de grupo y nos vimos obligados a luchar por los puestos finales, del 9º al 16º.

 

Curiosamente lo mismo le pasó a Italia y se vio claramente que España e Italia iban a luchar por el 9º puesto, ya que el resto de los equipos era muy inferior. En el caso de España ganamos a Venezuela (122-102), Canadá (84-75), China (130-86) y Egipto (107-73). El partido contra Italia por el 9º puesto lo perdimos (83-106) y finalmente fuimos décimos. El ganador del torneo fue Yugoslavia, que ganó a la URSS el último torneo al que acudió con esa denominación y ya sin contar con los jugadores lituanos. EE.UU. fue bronce siendo los siguientes puestos para Puerto Rico (4º), Brasil (5º), Grecia (6º), Australia (7º) y Argentina (8º).

 

Éste fue el peor torneo de Díaz-Miguel en más de una década. Desde 1979 el peor puesto que tuvo España fue precisamente en 1979, donde fuimos sextos. Epi no participó en este Mundial. Se le dio la responsabilidad a Villacampa, a Jiménez y a Romay como los veteranos del grupo, pues el resto llevaba poco tiempo (Montero, Pepe Arcega, Ferrán, Andreu, Zapata) y encima hubo cuatro debutantes (José Miguel Antúnez, Alberto Herreros (ambos de Estudiantes), Rafa Jofresa (del Joventut) y Manel Bosch).

 

 

1991

El año anterior a los Juegos debía mostrar, hasta cierto punto, cómo estábamos preparando la cita de Barcelona. Volvió a ser un equipo con gente veterana (Villacampa, Epi, Fernando Arcega, Andreu), con gente con poca experiencia en la selección (Antúnez, Rafa Jofresa, Manel Bosch, Antonio Martín) y con varios debutantes (Juan Antonio Orenga, Mike Hansen, Silvano Bustos, Josep Cargol).

 

Volvía a ser un Europeo de ocho equipos. Esta vez nos tocó más suerte en el grupo preliminar. Estábamos con la todopoderosa Yugoslavia (perdimos con ellos 67-76), pero también con Polonia y Bulgaria, muy inferiores a nosotros. Al menos sobre el papel porque ganamos a los polacos sólo de 6 puntos (73-67) y a los búlgaros de un solo punto (94-93). Pero se consiguió llegar a la lucha por medallas.

 

En semifinales nos tocó jugar con la selección organizadora del torneo, Italia. España jugó muy bien este partido y estuvo a punto de dar la sorpresa y meterse en la final, pues caímos 93-90. Nos tocó jugar por el bronce…. Y lo ganamos frente a Francia (101-83). Durante muchos años dos jugadores estuvieron al frente del palmarés de los jugadores con más medallas ganadas con España: Epi y Fernando Arcega, ambos con la plata de Nantes (1983), la de Los Ángeles (1984) y el bronce de Roma (1991).

 

Os habréis fijado en que la URSS no disputó este Europeo. Estaba inmersa en la atomización de su territorio, de manera que se independizaron los tres países bálticos (Lituania, Letonia y Estonia) y poco después lo harían más repúblicas. En el caso de Yugoslavia durante la disputa de este Europeo empezó la guerra de los Balcanes, siendo Eslovenia el primer país que abandonó Yugoslavia. En la selección yugoslava había un esloveno y no se le permitió jugar un minuto en el campeonato y su medalla de oro se confiscó y no se la dieron hasta 2005. Me refiero a Jurij “Jure” Zdovc (1966-).

 

1992

Y llegamos al famoso 1992. Después de todas las pruebas el equipo que, finalmente, disputó los Juegos fue éste: Rafael y Tomás Jofresa, José Ángel Arcega, Villacampa, Epi, Santiago Aldama, Xavi Fernández, Andrés Jiménez, Quique Andreu, Alberto Herreros, Jose Biriukov y Juan Antonio Orenga. No estaban ni Ferrán, ni Antonio Martín, ni Montero…

 

España prefirió tener a EE.UU. (al “dream team”, el primer equipo formado por jugadores de la NBA) en su grupo, así como a Croacia, Brasil, Alemania (ya unificada) y Angola. Se contaba con ganar a los tres últimos y pasar a cuartos como tercera de grupo, lo que te llevaba a un posible cruce frente a Lituania o frente al equipo Unificado (CEI, confederación de estados independientes, o sea Rusia, Ucrania y varias ex repúblicas soviéticas compitiendo juntas).

 

Todo saltó por los aires en el primer partido. Perdimos con Alemania 74-83. Se enderezó un poco el rumbo ganando a Brasil (101-100). Se jugó bien frente a los croatas pero perdimos 79-88 y seguidamente vino la debacle, el “Angolazo”. El partido, en teoría, más fácil del grupo lo perdimos con Angola… y por 20 puntos de diferencia (63-83). Y por si no fuera poco todavía debíamos jugar contra los americanos, que nos ganaron de 40 puntos (81-122). En resumen un desastre.

 

Por aquel entonces se debían dilucidar todos los puestos mediante enfrentamientos. Por tanto España tuvo que jugar dos partidos más para luchar por la 9ª plaza. Ganamos a Venezuela 95-81 y en la lucha por el 9º puesto volvimos a vernos con Angola, y esta vez sí les ganamos pero por poco (78-75). Total, en nuestros Juegos Olímpicos, esos que tanto habíamos preparado, hicimos el ridículo más espantoso y eso acabó por llevarse a Díaz-Miguel por delante.

 

El palmarés de estos Juegos supongo que lo sabréis todos. Oro: EE.UU., Plata: Croacia, Bronce: Lituania, 4º: CEI, 5º Brasil, 6º Australia, 7º Alemania, 8º Puerto Rico, 9º España, 10º Angola, 11º Venezuela y 12º China.

 

Tras abandonar la selección Antonio siguió entrenando pero poco. En 1993 fichó por el Cantú italiano pero no acabó la temporada. Posteriormente, en 1995 se dedicó a entrenar a un equipo femenino, el Pool Getafe durante dos temporadas. Murió el 21 de febrero de 2000. El sucesor de Antonio en la Selección fue Manuel “Lolo” Sáinz (1940-). Espero que os haya gustado este monográfico a la figura de nuestro eterno seleccionador.

 

 

Equipos de España durante los años 1979 a 1992

 

1979

XXI Eurobasket: Brabender, Joaquim Costa, José Luis Llorente, Josep María Margall, Manuel Flores, Pedro Ansa, Luis Miguel Santillana, Corbalán, Rullán, Juan Domingo De la Cruz, López Iturriaga y Epi.

 

1980

Juegos Olímpicos (Moscú): Brabender, José Luis Llorente, Chicho Sibilio, Josep María Margall, Manuel Flores, Fernando Romay, Nacho Solozábal, Luis Miguel Santillana, Corbalán, De la Cruz, López Iturriaga y Epi.

 

1981

XXII Eurobasket: Brabender, Joaquim Costa, Chicho Sibilio, Josep Mª Margall, Manuel Flores, Rullán , Epi, Fernando Romay, Fernando Martín, Corbalán, De la Cruz, Solozábal.

 

1982

IX Mundobasket (Colombia):Corbalán, Brabender, Fernando Martín, Romay, Iturriaga, Nacho Solozábal, Epi, Sibilio, De la Cruz, Andrés Jiménez, Joaquim Costa y J. M. Margall.  

 

1983

XXIII Eurobasket: Fernando Arcega, Joan Creus, Sibilio, López Iturriaga, J. M. Margall, Andrés Jiménez, Romay, Fernando Martín, Corbalán, Solozábal, De la Cruz, y Epi.   

 

1984

Juegos Olímpicos (L.A.): José Manuel Beirán, José Luis Llorente, Fernando Arcega, J. M. Margall, Epi, Andrés Jiménez, Romay, Fernando Martín, Corbalán, Solozábal, De la Cruz, López Iturriaga.

 

1985

XXII Eurobasket: Villacampa, José Luis Llorente, Sibilio, J. M. Margall, Andrés Jiménez, Romay, Epi, Fernando Martín, Vicente Gil, Joaquim Costa, De la Cruz, López Iturriaga   

 

1986

X Mundobasket (España):Solozábal, Joan Creus, Joaquim Costa, Epi, J. M. Margall, Villacampa, Romay, Fernando Arcega, Jiménez, Sibilio, Fernando Martín, y De la Cruz.

 

1987

XXV Eurobasket: Villacampa, Francisco Javier Zapata, Sibilio, J. M. Margall, Andrés Jiménez, Romay, José Antonio Montero, Fernando Arcega, Solozábal, Ferran Martínez, José Angel Arcega y  Epi.

 

1988

Juegos Olímpicos (Seúl): Montero, José Luis Llorente, Solozábal, Villacampa,  Epi, José Biriukov, J. M. Margall, Andrés Jiménez, Fernando Arcega, Antonio Martín, Ferran Martínez y Enrique Andreu.

 

1989

XXVI Eurobasket: Montero, Pablo Laso, José Angel Arcega, José Biriukov, Enrique Villalobos, Manuel Aller, Epi, Andrés Jiménez, Rafael Vecina, Enrique Andreu, Juanan Morales y Ferran Martínez.

 

1990

XI Mundobasket (Argentina): Villacampa, Andrés Jiménez, Montero, José Ángel Arcega, Romay, José Miguel Antúnez, Alberto Herreros, Ferran Martínez, Quique Andreu, Rafa Jofresa, Manel Bosch y Francisco J. Zapata

 

1991

XXVII Eurobasket: Villacampa, Antúnez, Juan Antonio Orenga, Epi, Mike Hansen, Rafa Jofresa, Silvano Bustos, Fernando Arcega, Quique Andreu, Josep Cargol, Antonio Martín y Manel Bosch.

 

1992

Juegos Olímpicos (Barcelona): Rafael y Tomás Jofresa, José Angel Arcega, Villacampa, Epi, Santiago Aldama, Xavi Fernández, Andrés Jiménez, Quique Andreu, Alberto Herreros, Jose Biriukov, Juan Antonio Orenga.

 

 

MÚSICA CHECA NACIDA EN CAMPOS DE CONCENTRACIÓN

En el año 2001 pude visitar la República Checa y más concretamente su capital, Praga. Todavía recuerdo una conversación que sostuve con la guía turística que nos tocó en esa ocasión. Todo venía a raíz de una placa recordando a los miles de judíos checos muertos en la Segunda Guerra Mundial. Ella nos contó que una de las razones por la que murieron tantos judíos checos es porque no pensaron que fueran a por ellos. Muchos de ellos ya no eran judíos, la mayoría vivía una vida laica y sin relación con las varias sinagogas que tenía y tiene Praga y, por último, se cometió el mismo error que en otras partes de Europa y que queda plasmado de manera determinante en esta cita del dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht (1898-1956):

“Primero se llevaron a los judíos,
pero como yo no era judío, no me importó.
Después se llevaron a los comunistas,
pero como yo no era comunista, tampoco me importó.
Luego se llevaron a los obreros,
pero como yo no era obrero tampoco me importó.
Más tarde se llevaron a los intelectuales,
pero como yo no era intelectual, tampoco me importó.
Después siguieron con los curas,
pero como yo no era cura, tampoco me importó.
Ahora vienen a por mí, pero ya es demasiado tarde.”

 

El caso es que, cuando entraron los nazis en Checoslovaquia, decidieron arrestar a todos los judíos del país y para ello no sólo fueron buscando a judíos de nacimiento sino también a los que tenían algún familiar que lo hubiese sido en las dos generaciones anteriores, o sea contando a partir de sus abuelos. O lo que es lo mismo, tú podías no ser ya judío pero si lo había sido alguno de tus abuelos, también te arrestaban.

Muchos de esos judíos fueron internados en un Campo de Concentración construido cerca de Praga, en la ciudad de Terezín, conocida por los alemanes como Theresienstadt. Es precisamente este campo de concentración, que no de exterminio, el protagonista de este artículo porque a él fueron a parar cinco de los siete compositores a los que voy a mencionar. Y es que, con ello, quiero dejar constancia de cómo, incluso en unas circunstancias tan infames y terroríficas, el arte podía fluir y la belleza podía nacer incluso de alguno de los lugares más sórdidos jamás creados por el ser humano.

Pero el primer compositor al que me voy a referir no creo música ni murió en Theresienstadt, sino en el Campo de Concentración de Wülzburg, en Baviera. Se trata del compositor Erwin Schulhoff (1894 -1942) que, evidentemente, era de origen judío. Pero no solo eso, era además comunista declarado y formaba parte de la lista negra de Goebbels por su “Música Degenerada” (o como se dice en alemán, Entartete Musik). El caso es que Schulhoff intentó escapar a la Unión Soviética y, de hecho, consiguió los papeles de la embajada soviética para poder exiliarse allí, pero fue detenido antes y enviado este Campo en 1941. Dentro de Wülzburg contrajo la enfermedad que acabó con su vida, la tuberculosis, pero aún así todavía pudo acabar allí su Sinfonía nº 6 (subtitulada Sinfonía de la Libertad). Murió el 18 de agosto de 1942. No he podido encontrar ningún video donde aparezca esta sinfonía, pero sí la anterior fechada al comienzo de la Guerra.

El caso de Schulhoff es diferente al de otros compositores que voy a mencionar. Primeramente porque murió pronto, en 1942, mientras que el resto murió ya después de que los nazis empezaran a ver perdida la guerra (1944-1945), segundo porque no fue trasladado a un campo de exterminio, y por último porque murió debido a una enfermedad y no asesinado o ejecutado. Pero volvamos a Theresienstadt.

Este campo de concentración fue utilizado por los nazis como arma propagandística para demostrarle a la comunidad internacional que se respetaban los derechos de los prisioneros y se les trataba de una manera digna. De hecho se permitió una actividad cultural bastante importante en el interior del campo y se llegó a crear una sociedad musical que se dedicaba a dar conciertos en el campo, estrenando obras de los compositores que se encontraban allí, incluidas algunas óperas. En el otoño de 1944 se mandó rodar una película propagandística mostrando imágenes del campo y de los prisioneros, mientras estaban siendo inspeccionados por la Cruz Roja. Se le aleccionó a todos para que se comportaran de manera adecuada y narraran las virtudes de la vida en este campo. Tras acabar la película todos los participantes en la misma, incluido su director, fueron trasladados a Auschwitz y se les ejecutó nada más llegar.

El Campo se estableció en 1941 y desde ese momento empezó a recibir prisioneros. Yo me voy a centrar en cuatro de ellos, todos compositores judíos checos. El primero, de los 4, en llegar a Theresienstadt fue Pavel Haas (1899 –1944), discípulo de Leoš Janáček (1854 –1928). Él llegó en 1941, al poco de abrirse el campo. En este campo de concentración llegó a componer ocho obras, de las que, la más significativa, quizás sean estas “Cuatro canciones sobre poemas Chinos”, que llegaron a interpretarse en el recinto de Theresienstadt.

 

El segundo en llegar, siempre de esos 4, fue Gideon Klein (1919 –1945), un joven compositor checo de origen judío y que fue deportado a Theresienstadt en diciembre de 1941. Fue uno de los grandes animadores culturales del campo llegando a dar unos 15 recitales de piano en el mismo, más aparte varias representaciones dentro de un conjunto camelístico. Dentro de Theresienstadt compuso una decena de obras, siendo la más destacada su última obra, el “Trío para violín, viola y chelo”.

 


El 10 de agosto de 1942 llega a Theresienstadt Hans Krása (1899 –1944), compositor checo-alemán de origen judío. Krása había llamado mucho la atención de los nazis con su ópera para niños “Brundibár”, escrita en 1938 y que era un alegato en contra de la doctrina instaurada por los nazis. En Theresienstadt se representó más de 50 veces, pero no es la obra que os quiero mostrar. He preferido centrarme en la última obra que compuso en el campo, su “Passacaglia y Fuga”, para trío de cuerdas.

Por último, el 8 de septiembre de 1942 entra en Theresienstadt un discípulo de Arnold Schoenberg (1874 –1951), coetáneo de Haas y Krása. Me refiero al pianista y compositor checo Viktor Ullmann (1898 –1944) evidentemente también judío. Fue el más prolífico de todos dentro del campo, llegando a componer más de 20 obras, entre ellas una ópera en un acto que le ha dado renombre internacional “Der Kaiser von Atlantis” (El emperador de la Atlántida). Se compuso en su último año de vida y se estrenó también allí, en Theresienstadt. Según opinan los críticos musicales era el compositor más dotado de todos los que se encontraban en el campo y, para honrarle, he elegido otra de sus obras escritas allí, su Séptima Sonata para piano, también escrita en 1944.

Una vez conocidos a los cuatro viene aclarar qué fue de ellos. Pavel Haas, Hans Krása, Viktor Ullmann y Gideon Klein fueron transferidos juntos a Auschwitz-Birkenau el 16 de octubre de 1944. Haas y Krása murieron en las cámaras de gas nada más bajar del tren, el 17 de octubre. Ullmann corrió la misma suerte al día siguiente, 18 de octubre. El caso de Gideon Klein fue distinto. Como era joven no murió nada más llegar sino que fue reubicado en otro campo, el de Fürstengrube. Se desconocen las causas de su muerte pero ésta ocurrió durante el caos que se creó en el campo antes de la entrada de las tropas soviéticas el 19 de enero de 1945. Según parece, se decidió la evacuación del campo y se realizó una marcha a pie. De los casi 1300 que la empezaron, solo sobrevivieron unos 400. Bastantes murieron fusilados antes de salir y otros lo hicieron durante el penoso trayecto por el invernal paisaje polaco.

Otro de los internados en Theresienstadt fue el compositor checo Rudolf Karel (1880 –1945), que fue arrestado por formar parte de la resistencia checa en marzo de 1943 y se le mandó a la prisión de Pankrác. Allí estuvo hasta que fue trasladado a Theresienstadt a comienzos de 1945, por tanto no coincidió con los otros cuatro. Karel murió allí como consecuencia de la disentería. Durante todo su encarcelamiento Karel trabajó en terminar una ópera (conocida en inglés como Three hairs of the wise old man) y al ser trasladado a Theresienstadt comenzó su “Noneto”, que dejaría incompleto, aunque ha sido acabado por uno de sus discípulos. Ésta fue su última obra y la única escrita en el campo. El hecho de que fuera encarcelado en vez de mandado directamente a un campo de concentración me hace suponer que no fuera judío, pero desconozco el dato.

 

El último caso del que os voy a hablar también es diferente. Se trata del compositor de operetas y director de orquesta checo Richard Fall (1882-1945) del que sí que era de origen judío. Fall vivía en Viena cuando Hitler anexionó Austria a Alemania (en 1938). Tras ello huyó a Niza y allí vivió cinco años sin que los nazis dieran con él. El arresto ocurrió el 17 de noviembre de 1943, se le llevó a París y de allí salió el 20 de noviembre con destino Auschwitz-Birkenau. Inexplicablemente consiguió aguantar 14 meses en Auschwitz pero le ocurrió un caso similar al de Gideon Klein. Posiblemente fue ejecutado durante una de las “marchas de la muerte” a pie por los bosques de Polonia tras la evacuación del campo a finales de enero de 1945. Hay que recordar que Fall tenía ya 62 años y que seguramente los primeros en caer fueron los más mayores. He querido recordale con una de sus obras pues, que yo sepa, no compuso nada desde 1938.


Antes de acabar recomendaros un disco de Anne Sofie Von Otter, llamado “Terezín / Theresienstadt” y publicado en 2007. En dicho disco aparece música de varios de los compositores citados además de poder rescatar otras canciones de compositores o músicos menos conocidos y que también estuvieron en Theresienstadt, como Ilse Weber (1903 –1944), Karel Švenk (1917 –1945), Adolf Strauss (1902 – 1944) , Carlo Sigmund Taube (1897 – 1944), o el único de este disco que sí sobrevivió al Holocausto, el pianista de jazz alemán Martin Roman, (1910–1996).

LA ESCRITURA PARA GUITARRA Y ORQUESTA (y 2) 1920-1957

Como ya he indicado en la anterior entrada, con el declive de la guitarra en el segundo cuarto del s. XIX desaparece una posibilidad de establecer a la guitarra como un instrumento capaz de formar parte de la orquesta o de establecerse como solista por delante de una agrupación orquestal. Con la llegada del s.XX empiezan a aparecer una serie de compositores que sí se sienten más afines a la guitarra. Por poner sólo dos ejemplos, el compositor brasileño Heitor Villa-Lobos (1887-1959) sabía tocar la guitarra (aparte del chelo y otros instrumentos) y compuso para ella piezas, siendo las más antiguas de ellas de su juventud, a comienzos de siglo. En España, un compositor gaditano, Manuel de Falla (1886-1946), presenta una ópera a un concurso en Madrid y gana el primer premio. Se trata de “La Vida Breve”, compuesta entre 1904 y 1905, pero que no pudo estrenarse hasta el 1 de abril de 1913, en Niza. Para entonces la obra había sufrido algunos pequeños cambios, pero seguía conservando que al comienzo del acto II debía de aparecer un cantaor flamenco acompañado por una guitarra española.

Pero seguían siendo casos aislados, ningún compositor de renombre se atrevía a escribir para la guitarra, aunque se sintieran atraídos por ella, como Debussy o Ravel. Todo cambió en el año 1920, porque se dieron dos hechos clave ese año concreto. El primero que Manuel de Falla, ya afamado compositor y establecido definitivamente en Granada, decide componer una obra para homenajear a su amigo Claude Debussy (1862-1918), recientemente fallecido. Precisamente por lo que he dicho antes, decide componerla para guitarra (“Hommage, pour le Tombeau de Claude Debussy”), aunque posteriormente la trasladó también al piano. Es el primer caso en que un compositor de renombre escribe para la guitarra conscientemente y sin tener que ser un encargo.

El segundo hecho es que el genio de Linares, Andrés Segovia (1893 – 1987), realiza su primera gira de conciertos fuera de España (se traslada a Uruguay y Argentina). Segovia tiene 27 años y tiene una obsesión metida entre ceja y ceja revalorizar el repertorio para guitarra clásica mediante la composición de nuevas obras por compositores de talla mundial. A la llamada de Segovia pronto se presentan algunos compositores españoles como Federico Moreno Torroba (1891-1982), con su Danza Castellana (1921) y con su Sonatina (1923) o Joaquín Turina (1882-1949), con su Fandanguillo (1925). A ellos va uniéndose, poco a poco compositores de otros países, como el mexicano Manuel María Ponce (1882-1948), al que conoce en México en 1923 y para el que compone su “Sonata clásica, Hommage à Fernando Sor” (1923), o el polaco afincado en Francia Alexandre Tansman (1897-1986),  que compuso su Mazurka (1925) para la guitarra de Segovia.

En 1920 también compone Villa-Lobos su primer Choro (Choro típico) para la guitarra, aunque todavía no conocía a Segovia, pues no había viajado todavía a París. Ahora que cuando conoció a Segovia le regaló dos monumentos de la música para guitarra, los Estudios de 1929 y los 6 Preludios de 1940.

Por su parte Falla influenció mucho en una serie de compositores jóvenes que acabarían englobándose en la mal llamada “Generación del 27” de la música española. Dentro de este grupo estaría el llamado “grupo de los 8”, formado en Madrid y que contaba con Ernesto Halffter (1905-1989) y su hermano Rodolfo (1900-1987), Juan José Mantecón (1895-1964), Julián Bautista (1901-1961), Fernando Remacha (1898-1984), Rosa García Ascot (1902-2002), Salvador Bacarisse (1898-1963) y Gustavo Pittaluga (1906-1975), más otros que no vivían ni estudiaban en Madrid como el levantino Joaquín Rodrigo (1901-1999), el burgalés Antonio José Martínez Palacios (1902-1936)  o los catalanes Federico Mompou (1893-1987) y Roberto Gerhard. (1896-1970). Todos, antes o después, escribirán al menos una pieza para guitarra siendo los más tempraneros Ernesto Halffter (con su Peacock Pie, 1923), Rodrigo (con su Zarabanda lejana, 1926) y Julián Bautista (con su Preludio y danza op.10, 1928).

Vuelvo a dejar claro que ninguno de estos compositores era intérprete de guitarra ni tenían a la guitarra como su instrumento primordial para componer. Segovia realiza giras a cada vez más países, llegando a actuar en toda Europa, América, Japón o China, también empieza a grabar composiciones en discos, siendo su primera grabación la realizada en Londres en Mayo de 1927… la última fue 50 años después.

Como habréis podido notar Segovia no pudo involucrar a ningún compositor de renombre para que le dedicara alguna obra (ni siquiera Falla), por eso se centró en compositores jóvenes y no muy conocidos porque estarían más abiertos a realizar cambios en sus composiciones, a recibir instrucciones y consejos de Segovia, e incluso a dejar que éste hiciera correcciones en la partitura. Segovia decía que preparar una obra de un compositor no guitarrista para adaptarla como pieza de concierto, era una forma de transcripción. Esto le llevó a tener grandes desacuerdos con bastantes de sus compositores, especialmente con Castelnuovo-Tedesco, Ponce y Tansman.

Aparte de ser jóvenes compositores “maleables” debían de ser del gusto de Segovia. Es decir, buscaba compositores neoclásicos o nacionalistas, no buscaba atonalistas, vanguardistas musicales ni nada que se saliera de su conservador gusto musical. Se dice que una vez Igor Stravinsky (1882-1971) le preguntó a Segovia que por qué nunca le había pedido que compusiera una pieza para él. Segovia, parece ser, le contestó: “porque no quiero insultar a su música no tocándola”.

Pasar por el aro de Segovia tenía muchos puntos en contra, pero también tenía varios a favor. No hay nada más que pensar que Segovia fue el primer guitarrista profesional, en el sentido de que esa fue su profesión a tiempo completo, que daba casi 100 conciertos cada año y que grababa todas las obras que se le dedicaban. Por eso estos jóvenes veían como sus obras eran interpretadas por Segovia en todo el mundo, que incluso les ayudaba a publicarlas y finalmente acababan siendo grabadas en disco. Todo esto eran ingresos económicos para los compositores que en algunos casos pasaban necesidades, como el caso de Ponce durante su estancia en París.

En 1932 Segovia conoce al compositor italiano de origen sefardí Mario Castelnuovo-Tedesco (1895-1968). Fue durante un Festival en Venecia en el que aprovechó para pedirle que le compusiera alguna obra para guitarra. Castelnuovo aceptó pero dudaba de poder cumplir el encargo porque no sabía escribir música para guitarra. Segovia le animó y para ayudarle le mandó algunas partituras para que le sirvieran de ejemplo y también le explicó las nociones básicas para componer en guitarra. Poco después le mandó a Segovia su obra “Variazioni (attraverso i secoli…) op. 71”, 1932). Segovia se quedó asombrado y le contestó por carta “es usted el primer compositor que conozco que entiende de inmediato como se debe escribir para la guitarra”.

Durante los años siguientes compuso otras obras para Segovia (“Sonata (omaggio a Boccherini) op. 77”, de 1934; “Capriccio diabolico (omaggio a Paganini) op. 85”, de 1935; “Tarantella e Aranci in fiore op. 87”, de 1936 o “Variations plaisantes sur un petite air populaire op. 95”, de 1938). En 1938 Castelnuovo empieza a pensar en irse de Italia debido a las nuevas leyes anti-semitas promulgadas por Mussolini. Segovia le recomienda que dirija sus pasos hacia EE.UU. Efectivamente, a principios de 1939 Castelnuovo se exilia en EE.UU., pero antes de irse le entrega a Segovia el regalo que tanto había esperado, un Concierto para Guitarra y orquesta (el nº1, op.99). Segovia lo estrena en el lugar donde había establecido su residencia tras estallar la Guerra Civil en España, en Montevideo. Fue el 29 de octubre de 1939.

Este Concierto acabaría siendo superado en fama y en prestigio por otro Concierto para guitarra y orquesta acabado también en 1939, el “Concierto de Aranjuez” de Joaquín Rodrigo. Rodrigo escribió este concierto por encargo expreso del guitarrista burgalés Regino Sainz de la Maza (1896-1981). Fue durante una comida en San Sebastián en la que Regino le dijo que tocar un concierto era la ilusión de su vida y que él estaba predestinado para hacerlo. Rodrigo aceptó y volvió a París con su mujer. Fue en París donde nació el Concierto, pues la familia Rodrigo permaneció en Francia durante la Guerra Civil. El concierto se creó en un momento muy complicado de la vida de Rodrigo pues, durante su creación, su mujer (Victoria), que estaba embarazada, perdió el hijo que estaban esperando e incluso ella estuvo a punto de morir. Todo este sufrimiento fue el germen del movimiento lento del concierto. El concierto se llama “de Aranjuez” porque está dedicado a los jardines del Palacio de Aranjuez, sitio donde estuvieron de luna de miel el matrimonio Rodrigo.

Poco antes de acabarlo el matrimonio Rodrigo decide volver a España cuando acabe la guerra civil. Este hecho ocurre El 1 de abril de 1939 y entonces Rodrigo decide aceptar uno de los varios ofrecimientos de trabajo que le llegan desde España, en concreto un puesto en el Departamento de Música de Radio Nacional, en Madrid. Los Rodrigo vuelven a España el 3 de septiembre, poco antes de empezar la Segunda Guerra Mundial. Entre las pertenencias que llevaban estaba el manuscrito en braille del Concierto. Sin embargo su estreno se dilató hasta el 9 de noviembre de 1940 y fue en Barcelona, con Regino a la guitarra y la Orquesta Filarmónica de Barcelona. También fue Regino el primero que grabó el concierto en disco, alrededor de 1947-48, junto con la Orquesta Nacional de España bajo la batuta del insigne director Ataulfo Argenta (1913-1958).

Segovia NUNCA tocó el concierto de Aranjuez… porque no se lo habían dedicado a él. Segovia era el guitarrista más famoso del mundo, pero no el único. En este caso fue Regino quien ha pasado a la posteridad por ser quien incitó a Rodrigo a componer el concierto y quien lo estrenó. Segovia si que estrenó el Concierto para guitarra y orquesta del mexicano Manuel María Ponce. Fue un concierto que pasó por muchas dificultades. Ponce fue de los primeros que intentó escribirle un concierto a Segovia. De hecho lo empezó en 1926, pero tuvo que dejarlo y fue postergado por otras obras, de manera que fue componiéndolo cuando sus obligaciones le dejaban algo de tiempo libre. Otra razón para tanto retraso fue que Segovia fue revisando, cambiando y alterando cada movimiento del Concierto y todo por carta o en los pocos ratos en los que ambos coincidían. De hecho el espaldarazo más grande fue saber que otro compositor estaba a punto de crear otro concierto para Segovia (Castelnuovo). Segovia incluso barajó la posibilidad de estrenarlos los dos conciertos en el mismo recital.

Pero no pudo ser. Finalmente el “Concierto del Sur” de Ponce se estrenó el 4 de octubre de 1941 en Montevideo, 15 años después de empezarlo.

La siguiente obra para guitarra y orquesta de Castelnuovo que Segovia estrenó fue la “Serenata en re menor op.118”, compuesta en 1943.

En 1945 Castelnuovo también arregla su “Capriccio diabolico” para guitarra y orquesta, pero ese año es reseñable también porque  Alexandre Tansman compone su “Concertino para guitarra y orquesta”, que también estrenó Segovia. Para ello siguió todas las indicaciones que le dio el guitarrista, especialmente que fuera una obra tonal.

 

 

 

En 1947 fue le compositor valenciano Manuel Palau (1893-1967) el que se atrevió a crear una obra para guitarra y orquesta, su     “Concierto Levantino” que estreno el 17 de diciembre de 1948 un joven guitarrista murciano, Narciso Yepes (1927 – 1997).

En 1951 Heitor Villa-lobos había compuesto una “Fantasía concertante”  para que fuera interpretada por Segovia. Éste último aceptó el ofrecimiento pero le pidió al compositor brasileño que le añadiera una cadenza. De esta forma estrenó el definitivo “Concierto para guitarra y orquesta” el 6 de febrero de 1956 junto con la sinfónica e Houston y dirigiendo el propio Villa-Lobos.

En 1952 ve la luz el “Concertino para guitarra y orquesta” del compositor español, exiliado en Francia, Salvador Bacarisse. El dedicatario y quien estrenó la obra fue Narciso Yepes. Fue en París con la Orquesta Nacional de España, dirigida por Ataulfo Argenta, en octubre de 1953.

En 1953 Castelnuovo-Tedesco compone su segundo concierto para guitarra y orquesta, al que llamó “Concerto sereno” op.160. Evidentemente fue escrito para Segovia y él lo estrenó.

1954 fue un gran año para Segovia porque le dedicaron dos conciertos para guitarra y orquesta. El primero fue el “Hommage à Manuel de Falla”, para guitarra y orquesta de cámara de Alexandre Tansman, su segunda incursión en este género.

Pero el Concierto que más ilusión le hizo a Segovia fue el que le compuso, por fin, el maestro Rodrigo. Como ya he indicado, Segovia nunca tocaba nada que no fuera dedicado a él (siempre refiriéndome a compositores en activo en ese momento). Rodrigo por su parte sí que había compuesto algunas piezas para guitarra dedicadas al guitarrista, como sus ‘Tres piezas españolas’, porque Rodrigo tenía en alta estima todo lo que Segovia había hecho por dignificar la guitarra y hacerla conocida en todo el mundo. De hecho, sin su figura, posiblemente Rodrigo no hubiera compuesto para guitarra.

El origen del concierto ha y que buscarlo 3 años atrás, en 1951. Ese año Segovia le hace un encargo formal de crear otro concierto para guitarra y orquesta. Rodrigo no estaba por la labor de hacerlo, porque tenía mucho miedo a la reacción que pudiera tener su nuevo concierto tras el inmenso éxito que tuvo el anterior. Pero pesó más el hecho de crearle uno a su admirado dedicatario y pensó en, de paso, hacer un homenaje a uno de sus compositores favoritos del siglo XVII, Gaspar Sanz (1640-1710). De esta forma eligió unas cuantas piezas del repertorio guitarrístico de Sanz y estableció una Suite que tituló “Fantasía para un Gentil Hombre”, con la que mataba dos pájaros de un tiro ya que ese gentil hombre hace referencia a Sanz pero también lo es para Segovia. El concierto se terminó en 1954 pero el estreno se dilató un tiempo hasta que Segovia lo estrenó el 5 de marzo de 1958, con la sinfónica de San Francisco, dirigida por Enrique Jordá.

A estas alturas de siglo la escritura para guitarra y orquesta se ha afianzado sobre todo gracias a una serie de guitarristas que siguieron los pasos de Segovia y que prosiguieron su tarea en pos de un repertorio amplio de nuevas composiciones. En poco más de dos años aparecen al menos cuatro conciertos e incluso uno de ellos ya no está compuesto para un guitarrista iberoamericano. Me refiero a la pequeña “Serenata para guitarra y  cuerdas op.50”, escrita en 1955 por el compositor inglés Malcom Arnold  (1921-2006) para ser estrenada por su compatriota Julian Bream (1933-).

En 1956 el que compone su “Concierto para guitarra y orquesta” es Fernando Remacha, otro de los compositores del grupo de los 8, como Bacarisse. El concierto fue estrenado por Regino Sainz de la Maza. Desgraciadamente no he podido encontrar imágenes con el citado concierto, y eso que es precioso. En su lugar os dejo una de las piezas de Remacha compuestas para guitarra.

Ese mismo año un compositor venezolano, que además era guitarrista, decide crear otro “Concierto para Guitarra y Orquesta”. Me refiero a Antonio Lauro (1917-1986) y el dedicatario y quien lo estrenó fue un discípulo de Segovia, el también venezolano Alirio Díaz (1923-).

He querido dejar este recorrido por los primeros conciertos para guitarra del siglo XX con el que puede que sea el primer concierto no tonal ya que todos los anteriormente mencionados estaban escritos en un lenguaje afín a los gustos de Segovia o al menos en un lenguaje tonal claro, incluido el de M. Arnold. Lo creó un compositor gibraltareño afincado en Francia, un hombre que nació con pasaporte británico, vivió en Francia casi toda su vida, pero que se sentía también profundamente ibérico. Hablo de Maurice Ohana (1913 -1992) autor de un Concierto basado en el flamenco y en el cante jondo que denominó “3 Gráficas” (1950-57). Fue estrenado por su amigo Narciso Yepes.

Aquí termina este viaje. Seguro que me he dejado algún que otro Concierto creado entre 1939 y 1957 pero os he dejado los que creo que son los 15 más importantes. Espero que os haya gustado conocer algo de la historia de nuestro instrumento más genuino.

 

 

Nombre de la obra                          Autor                           Estrenado por        

– Concierto para guitarra y orquesta nº1 op.99 (1938-39)   Castelnuovo-Tedesco,   Segovia

– Concierto de Aranjuez  para gu. y orq. (1939)     Rodrigo,            Regino

– Concierto “del Sur” (1926-1940)    Ponce,              Segovia

– Serenata en re menor op.118 (gu. y orq) (1943) Castelnuovo-Tedesco,      Segovia

– Concertino (1945) pour guitare et orchestre   Tansman                   Segovia

– “Capriccio diabolico” vers. gu. y orq., op.85a 1945      Castelnuovo-Tedesco,        Segovia

– Concierto levantino (gu. y orq.) (1947 rev 1959)    Palau          Yepes

– Concierto para guitarra y orq. (1951) Villa-Lobos,        Segovia

– Concertino para guitarra y orq. (1952)      Bacarisse                                Yepes

– Concierto para guitarra y orquesta nº2 op.160 (1953) Castelnuovo-Tedesco,     Segovia

– Hommage à Manuel de Falla (1954), guitare et orchestre de chambre   Tansman   Segovia

– Fantasía para un gentilhombre para gu. y orq. (1954) Rodrigo,        Segovia

– Serenata (guitarra y  cuerdas) op.50  (1955)   Arnold,         J. Bream

– Concierto para guitarra y orquesta (1956)   Remacha,          Regino

– Concierto para Guitarra y Orquesta (1956) Lauro,        Alirio Díaz

– 3 Gráficas, concierto para gu. y orq. (1950-57) Ohana,            Yepes

 

LA ESCRITURA PARA GUITARRA Y ORQUESTA (1790-1840)

En las próximas dos entradas voy a intentar plasmar un recorrido histórico que nos lleve a descubrir los comienzos de la escritura para guitarra y orquesta, a finales del siglo XVIII, su desarrollo y posterior olvido durante el s. XIX y su redescubrimiento a partir de finales de la década de los años 30 del siglo XX. Por eso, como podéis ver en el título, esta primera entrada va a estar dedicada a los primeros conciertos conservados escritos para guitarra con acompañamiento de orquesta.

Si habéis seguido este blog desde el principio recordaréis que he seguido una sistemática parecida a la hora de hablar de los comienzos de la música escrita para instrumentos electrónicos y, bastante tiempo después, de las primeras composiciones donde la percusión actuaba como solista, ya fuera en forma de concierto o ya fuera en forma de obra para grupo de percusión.

Pero hoy nos estamos centrando en la forma de concierto donde el solista es una guitarra clásica. Como todos sabréis la forma de Concierto se creó en el barroco, concrétamente en Italia en el último cuarto del siglo XVII. Se habla de Alessandro Stradella (1639-1682) como el padre de este estilo musical y más concretamente de su forma más primitiva que es el Concerto Grosso, donde un pequeño grupo instrumental actúa como solista por delante de una pequeña orquesta. Stradella pudo crear este formato de concierto pero no le puso nombre.

 

 

A partir de la década de 1680 se establecen los dos formas del primitivo Concerto Grosso, los Concerti da Camera y los Concerti da Chiesa. Giuseppe Torelli (1658 – 1709) publica en Bolonia en 1686 su “Concerto da Camera para dos violines y bajo continuo, op. 2”, a la que seguirían otras colecciones en 1692, el op.5, 1698, el op.6, y finalmente en 1709, ya con el nombre de Concerti Grossi op.8.

Sin duda los más famosos y la aportación más importante al desarrollo de este género son los 12 Concerti Grossi op.6 de Arcangelo Corelli (1653 —1713), que se publicaron póstumamente en 1714 y que están formados por 8 Concerti da Chiesa y 4 Concerti da Camera. Por tanto el término Concerto Grosso se empieza a utilizar poco antes de 1700. Hay más derivaciones, como los Conciertos a Cuatro o los Conciertos a Cinco, donde destacó el compositor veneciano Tomaso Giovanni Albinoni (1671- 1751).

Pero es la ciudad de Venecia la verdadera inspiradora del Concierto para solista y orquesta, del Concierto Italiano como era conocido fuera de Italia. Venecia parió a los compositores que dieron lustre al género a principios del siglo XVIII. Evidentemente, por su producción y por ser el primero en publicar una colección de Conciertos para Violín, el primero debe situarse a Antonio Vivaldi (1678-1741), quien publica su colección de 12 conciertos “L’estro armonico” op.III en Ámsterdam en el año 1711.

El propio Vivaldi posee en su catálogo algunos Conciertos donde el solista es la mandolina. Estoy hablando del RV. 425 (para mandolina, cuerdas y bajo continuo). y del RV. 532 (para dos mandolinas, cuerdas y bajo continuo). Por completar su producción, también posee 2 Sonatas en trío para violín, laúd y bajo continuo (RV.82 y RV.85), un concierto de cámara para laúd, 2 violines y bajo continuo, el RV. 93, un Concierto para viola d’amour, laúd, cuerdas y bajo continuo, el RV.540 y otra obra más donde aparece la mandolina, el Concierto para varios instrumentos RV.558, en el que participan 2 mandolinas y 2 tiorbas (única obra de Vivaldi donde especifica que sea tiorba y no laúd).

Venecianos son también los hermanos Marcello Alessandro Ignazio Marcello (1673 —1747) y Benedetto Giacomo Marcello (1686 –1739). El primero creó su famosísimo Concierto para oboe, cuerdas y bajo continuo en re menor alrededor de 1716 ó 1717, posiblemente muy cercano al momento de publicación del “Concerto in fa maggiore per 2 violini, archi e clavicembalo” (1716-17) de su hermano Benedetto.

El último compositor al que me voy a referir era veneciano pero no nació en Venecia. Nació en Pirán, en la península de Istria (hoy Eslovenia), que en aquel entonces formaba parte de la República veneciana. Me refiero a Giuseppe Tartini, (1692-1770), conocidos por sus Conciertos para violín y orquesta, aunque también escribió alguno para flauta.

 


Por tanto la forma de Concierto solista se debió de crear en Venecia en los primeros años del siglo XVIII (antes de 1711, por supuesto). Con el paso del siglo XVIII se crearon conciertos para todos los instrumentos habituales de la orquesta, desde el Contrabajo a los Timbales, pero el Clasicismo consagró a 3 de ellos, los Conciertos para piano y orquesta, los Conciertos para violín y orquesta y los de Chelo y orquesta. Dentro de los instrumentos de viento, la flauta es la que más conciertos engloba, por delante del clarinete y el oboe.

Pero hablamos de la guitarra. La guitarra barroca, en España, ya se tocaba en el siglo XVII. Fuera de España se tocaban otros instrumentos de cuerda como el Laúd, el Archilaúd, la Tiorba o el Chitarrone. No es hasta pasada la mitad del siglo XVIII cuando todos estos instrumentos pierden protagonismo, como sucedería también con instrumentos de tecla, como el Clavicordio, o de viento, como los Sacabuches, las Chirimías, los Cornettos o los Bajones. La orquesta, como la conocemos hoy en día, es un invento del clasicismo que introdujo instrumentos de reciente creación como el piano, la trompeta de llaves y otros que derivaban de los desaparecidos, como el fagot, el trombón de varas, el oboe o el clarinete.

La escritura para guitarra siempre ha sido problemática. El 99% de los compositores llega a la composición a través del teclado (clave, órgano, piano), o como mucho del violín/viola. El resto de instrumentos se fue nutriendo de repertorio a través de la escritura de obras por parte de intérpretes del instrumento, en este caso de guitarristas. En el caso de la guitarra las escuelas española e italiana han sido, tradicionalmente, las más importantes, seguidas de otras como la franco-flamenca, germánica o inglesa.

Toda esta introducción me ha parecido necesaria para ponernos en el contexto de cuándo se crean los primeros conciertos para guitarra y orquesta. El concierto más antiguo que se conoce hoy en día se publicó en París alrededor de 1793 y es de un guitarrista español afincado en la capital francesa, B. VIDAL (¿?-1800), del que tampoco se conoce su fecha de nacimiento, pero sí la de su muerte. Es un concierto desconocido hasta hace bien poco y escrito para guitarra con acompañamiento de cuarteto de cuerda, no confundir con un quinteto con guitarra. Vidal llegó a París antes de 1769 y allí permaneció hasta su muerte, ganándose la vida como guitarrista de salón. Que yo sepa su Concierto todavía no se ha grabado discográficamente.

Mientras, en Madrid, un compositor italiano afincado en España estaba introduciendo la guitarra en sus composiciones camelísticas e incluso sinfónicas. Me refiero a LUIGI BOCCHERINI (1743-1805), cuyos Quintetos con Guitarra son un monumento de la música del siglo XVIII. Escritos entre 1798 y 1799 provenían de antiguos quintetos de cuerdas donde adaptó una de las voces para chelo a la tesitura de la guitarra española. De 1799 es también su Sinfonía concertante G.523, que también es una transcripción, en concreto del Quinteto Op.10, nº 4 G.268), de 1771. En ella la guitarra toma parte preponderante. No llega a ser un Concierto, pero casi.

De 1799 posiblemente también sea el Concierto para Guitarra en La mayor op.16 del guitarrista francés ANTOINE DE LHOYER [O L’HOYER] (1768 –1852 o 1836??). Como veis en este caso lo que no se conoce a ciencia cierta es la fecha de su muerte. He dicho que posiblemente se compusiera en 1799, lo que sí se sabe es la fecha de su publicación, también en París. Fue en 1802.

De principios del siglo XIX son los dos conciertos del guitarrista francés CHARLES DOISY (¿?-1807), su Gran Concierto para guitarra (1802-03) y su 2º Concierto para guitarra (c. 1804), que es una adaptación hecha por Doisy de un Concierto para Violín y orquesta (el nº 18 en mi menor) del compositor italiano Giovanni Battista Viotti (1755-1824). En ambos conciertos el acompañamiento es el mismo, dos violines, viola y contrabajo. Tampoco hay referencia discográfica de estos conciertos, que yo tenga constancia. Fueron descubiertos recientemente, como el concierto de Vidal. De Doisy sí que he podido encontrar en Internet un Minuetto compuesto para flauta y guitarra.

Hasta ahora he mostrado obras que se han rescatado recientemente, Hasta hace muy poco el Concierto de Lhoyer estaba considerado el más antiguo. Pero los más conocidos, grabados e interpretados son los Conciertos del fabuloso guitarrista italiano MAURO GIULIANI (1781 – 1829). Giuliani hizo fortuna en Viena donde sus composiciones fueron respetadas a comienzos del siglo XIX. En 1808 estrenó su primer Concierto para guitarra y orquesta op.30, publicado en 1812.

Del año 1812 es la fecha de composición y publicación de su segundo Concierto para guitarra y orquesta op.36.

Giuliani también orquesto varias de sus piezas escritas para guitarra pero, antes de fallecer, todavía le dio tiempo a componer otro concierto, el Concierto op.70, fechado posiblemente en 1822 y escrito para una guitarra más pequeña y con una tesitura más aguda, la Terz Guitar. Algunos la catalogan como tercer Concierto.


El único que podía competir en fama y prestigio con Giuliani (aparte de Fernando Sor (1778–1839)) era su compatriota FERDINANDO CARULLI (1770 –1841). Carulli decidió establecerse en la otra “Meca” de la guitarra de principios del siglo XIX, París. En ella residió casi toda su vida y allí falleció siendo respetado por sus composiciones guitarrísticas entre las que destacan dos composiciones escritas alrededor de 1809 y publicadas ese año, el Concierto para guitarra o lira y orquesta op.8a y el Doble Concieto para flauta, guitarra y orquesta Op. 8.

 

Posteriormente volvería a componer otro Concierto para guitarra y orquesta, el op.140, fechado alrededor de 1820 y que lleva como sobrenombre “Petit Concerto de Societé”.

A París llegó también, aunque algo después, otro guitarrista italiano, FRANCESCO MOLINO (1775-1847). Fue el gran contrincante de Carulli en París, de manera que se establecieron dos bandos, el de los “carullistas” y el de los “molinistas” . Molino también nos ha dejado un Concierto para guitarra y cuerdas, su op.56.

Por último, otro compositor italiano, Luigi Legnani (1790-1877). En este caso no se estableció en París, pero sí que vivió un tiempo en Viena (de 1819 a 1823), pero prefirió hacer giras de conciertos y llegó a tocar en toda Europa, desde Madrid a San Petersburgo. Con 60 años se retiró y se dedicó a ser luthier de guitarras y violines. De él nos ha llegado el último concierto del siglo XIX, su Concierto para guitarra y cuerdas en la mayor op.28, fechado posiblemente cerca de 1830.

Después de este concierto, no se publicó ninguno más en más de un siglo, ¿por qué sucedió esto?. Por varios factores, el primero el declive de la guitarra como instrumento de concierto partir de esa fecha, en segundo lugar el afianzamiento de los postulados románticos que apartaron a la guitarra por no ser un instrumento adecuado para expresar la música concebida por los compositores y en tercer lugar un dato ya reseñado, los compositores más importantes no sabían tocar la guitarra (salvo algunos como Paganini y Berlioz), o no les interesaba en absoluto por considerarla un instrumento menor y más enfocado a conciertos de Salón. El caso fue ese, hasta pasado 1930, no se volvió a escribir para este formato. Es más, los conciertos que he resaltado cayeron en el olvido y fueron recuperándose a partir de la década de los 60 y 70 del siglo XX. Continúo en la siguiente entrada.