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NO DESPIERTES A LA SERPIENTE…, A LAS VÍCTIMAS DEL ATENTADO DE NIZA.

Esta mañana me he despertado conociendo la última salvajada cometida por uno de los “perros solitarios” de DAESH en Europa. Otra vez le ha tocado a Francia sufrir el horror terrorista, concretamente a Niza, en la Riviera Francesa o la Costa Azul.

Desde aquí quiero manifestar mi apoyo a todos los frances@s y a todas las familias que han sufrido en su seno la barbarie terrorista. Me ha parecido apropiado mostrar mi repulsa a todo tipo de acto terrorista mediante un poema de Percy Bisshe Shelley (1792-1822) y mediante una obra sinfónica del compositor checo Bohuslav Martinu (1890-1959) que dedicó una de sus obras en recuerdo de la ciudad de Lidice, masacrada y destruida por Hitler en la Segunda Guerra Mundial como respuesta al asesinato de uno de sus jefes de la SS en Checoslovaquia.

El poema de Shelley se titula “Wake the serpent not” (no despiertes a la Serpiente). Os pongo el texto original y una traducción en español.

Wake the serpent not—lest he
Should not know the way to go,–
Let him crawl which yet lies sleeping
Through the deep grass of the meadow!
Not a bee shall hear him creeping,
Not a may-fly shall awaken
From its cradling blue-bell shaken,
Not the starlight as he’s sliding
Through the grass with silent gliding.

No despiertes a la serpiente, no sea que
Ignore cuál es el camino a seguir;
¡Deja que se deslice la que aún duerme
Sumida en la honda hierba de los prados!
Ni una abeja la oirá arrastrarse,
Ni abrirá los ojos una efímera
Soliviantada en la cuna de su flor,
Ni la luz de las estrellas mientras resbala
Entre la hierba con silencioso impulso.


Traducción: Antonio Mengs

 

COMPOSITORES ALEMANES EXILIADOS TRAS LA SUBIDA AL PODER DEL PARTIDO NAZI

De vuelta con vosotros después de un largo período os propongo completar uno de los temas tratados este año en este Gabinete. Me refiero a una de las entradas que realicé en Febrero en la que os relataba una serie de Compositores Checos que tuvieron la desgracia de morir en Campos de Concentración Nazis y os mostraba alguna de las obras que compusieron, en dichos Campos, antes de morir.

Pues bien, he querido convertir esa entrada en la primera de un tríptico que tiene como telón de fondo la Segunda Guerra Mundial y los Compositores Centroeuropeos que la sufrieron en carne viva. En los dos siguientes artículos voy a tratar de mostraros a una serie de compositores que tuvieron que exiliarse por sus ideas políticas, por ser judíos o descendientes de judíos o, simplemente, por estar en contra de los régimenes totalitarios que se instauraron en Europa a finales de los años 20 y principios de los 30.

 

Como podeis apreciar en el título, esta primera parte va a estar dedicada a los propios compositores alemanes que se vieron forzados a dejar su patria tras la llegada al poder del partido Nacional Socialista, en 1933, o tras sentir la presión del aparato del Partido en su contra entre ese año 1933 y 1940. La segunda se centrará, exclusivamente, en compositores austríacos que corrieron la misma suerte.

O sea Alemanes y Austríacos. No fueron los únicos que se exiliaron pero sí que fueron los que centran un mayor número de compositores de importancia y renombre. Fijaos que yo manejo una lista de unos 30 grandes compositores que se vieron forzados a exiliarse a Inglaterra y especialmente a EE.UU. Pues entre alemanes y austríacos engloban 2/3 de los mismos, es decir una veintena.

 

Evidentemente hablo de compositores forzados al exilio, por eso no voy a nombrar a algunos compositores que ya trabajaban y vivían en EE.UU. antes de la llegada al poder de Hitler, como la alemana Johanna Magdalena Beyer (1888 – 1944), el compositor austríaco de Bandas Sonoras Max Steiner (1888-1971), su homólogo húngaro Miklós Rózsa (1907 –1995, que vivió en Inglaterra antes de ir a EE.UU.) o el francés Edgar Varèse (1883 – 1965). Tampoco trato aquí a los que llegaron a EE.UU. tras la Revolución Rusa de 1917 como Sergei Rachmaninoff (1873–1943) o el también compositor de Bandas Sonoras Dimitri Tiomkin (1894 –1979).

Como quiero que tengáis una visión global de todos estos compositores, voy a enumerar (antes de empezar a tratar los alemanes) los europeos que también huyeron del conflicto bélico provinientes de otros países. Como sabéis el primer paso para el comienzo de la Segunda Guerra Mundial fue la anexión de Austria (país natal de Hitler) por parte de Alemania, en marzo de 1938. Pero la fecha de inicio de la Guerra es realmente el 1 de septiembre de 1939 cuando Alemania invade Polonia. Polaco era Ignacy Jan Paderewski (1860-1941), grandísimo pianista, compositor y político que se vió forzado a emigrar a Inglaterra con casi ochenta años. Murió realizando una gira por EE.UU.

Uno de los caso más conocidos fue el de uno de los mejores compositores del siglo XX, el húngaro Bela Bartok (1881-1945) que emigró a EE.UU. en octubre de 1940 debido a su frontal oposición a los Nazis y al partido húngaro en el poder, que era una mera marioneta de los alemanes. Bartok murío en el exilio. Ni Paderewski, ni Bartok eran judíos pero sí que lo era Mario Castelnuovo-Tedesco (1895-1968), compositor sefardí italiano que emigró a EE.UU. en 1939 cuando las tensiones con el partido de Mussolini se hicieron insostenibles. Castelnuovo ya se quedó en EE.UU. el resto de su vida.

Quitando Austria y Alemania, el país que vió marcharse a más compositores fue Francia, especialmente tras la invasión del país en 1940. Francia había sido el país de escala de muchos compositores centroeuropeos antes de partir para EE.UU., pero también huyeron, desde este país, muchos compositores afincados en Francia y especialmente en París. Hablo de las francesas Germaine Tailleferre (1892-1983) y Nadia Boulanger (1887 –1979), del también francés (y judío) Darius Milhaud (1892-1974), del checo Bohuslav Martinu (1890-1959), del polaco judío Alexandre Tansman (1897 -1986) y especialmente del genio del siglo XX, Igor Stravinsky (1882-1971), ruso de nacimiento pero nacionalizado primero francés y luego norteamericano. Todos volverían a Europa tras la guerra menos el ruso. En la foto superior aparecen tres de ellos, Stravinski a la izquierda, Milhaud en el centro y Boulanger a la derecha.

Otros compositores decieron participar en la guerra y muchos de ellos lo pagaron con sus vidas, como Jehan Alain (1911-40), o acabaron siendo capturados y encerrados en Campos de Concentración, como le pasó a otro genio del s. XX, el francés Olivier Messiaen (1908-1992), que alumbró en su internamiento una de las obras cumbres de la música de ese siglo, el “Cuarteto para el Final de los Tiempos“ (1941).

Después de esta larga y necesaria introducción me centro ya en los compositores nacidos en la propia Alemania y que se vieron forzados a dejar su patria. En la época entre guerras, la época de la llamada “República de Weimar“ (1919-33), la figura dominante de la música alemana era Richard Strauss (1864-1949). Pero, a su sombra y auspiciados por el aperturismo que se vivió en esa fantástica época, aparecieron una serie de compositores que decidieron romper las fronteras entre la música culta, el jazz, el cabaret o la música ligera. Además tenían la posibilidad de trabajar en otros campos como la música para películas o la realización de obras para un nuevo medio, la radio.

Te podías encontrar el caso de una compositor de operetas como Eduard Künneke (1885 – 1953) que era capaz de crear un concerto grosso para banda de jazz y orquesta (su Tänzerische Suite opus 26, de 1929), el caso de un compositor “clasico“ como Max Butting (1888–1976) que creó una Sinfonietta con Banjo (su op.37, también de 1929), o el caso de una serie de compositores jóvenes que se agruparon en derredor de una figura universal, el dramaturgo alemán Bertolt  Brecht (1898- 1956).

 

Me refiero a gente como Kurt Weill (1900-1950), Paul Dessau (1894 -1979) o Hanns Eisler (1898 – 1962), pero también a otros influenciados por Brecht como Stefan Wolpe (1902 –1972). Lo curioso del caso es que Brecht no era judío (su padre era católico y su madre protestante) pero los cuatro compositores que he mencionado sí que lo eran. Salvo Weill, los otros tres compartían otra característica en común con Brecht, eran abiertamente comunistas.

Junto a todos estos nombres sobresalió en los años 20 la figura de otro magnífico compositor alemán, Paul Hindemith  (1895-1963), uno de los más inquietos de esa época, capaz, incluso, de promocionar y componer para un instrumento electrónico como el Trautonium. También empezaba en la composición uno de los autores que alcanzaría la gloria en plena Alemania Nazi, Carl Orff (1895-1982), el autor del Carmina Burana (1937).

Ésta era la Alemania musical que destrozaron los Nazis al llegar al poder en 1933. Tras ella comenzó el goteo de compositores que se exiliaron fuera del país (primero a Suiza o Francia, luego a Inglaterra o directamente a EE.UU.). De los compositores que he mencionado sólo permanecieron en su país Richard Strauss (que tenía casi 70 años en 1933 y al que el partido nazi utilizó como estandarte musical), Künneke (a Hitler le gustaban mucho las operetas), Butting (que decidió quedarse y autoexiliarse, pues también tenía ideas socialistas y acabó en la RDA) y Carl Orff, del que mucho se ha escrito sobre si era afín al régimen o sólo se le utilizó propagandísticamente. Simplemente se quedó y no sintió el yugo de la persecución por sus ideas o por su origen racial.

Ya por último os cito a siete compositores alemanes que sí que se exiliaron de Alemania, citando el año de su exilio, adónde se fueron, si volvieron tras la guerra y os dejo una muestra de una sus primeras obras en el exilio. Voy a ir por orden cronológico de nacimiento y ya os adelanto que todos eran judíos menos Hindemith.

* Paul Dessau (1894 -1979), ya lo he mencionado, era comunista y también judío. Brecht se había marchado de Alemania en 1933 y pasó primero a Dinamarca, luego a Suecia, luego a Finlandia…, hasta que en 1941 llega a EE.UU. donde se quedaría hasta 1947, año en el que huyó de país agobiado por la presión de la “Caza de Brujas“  instaurada por el macarthismo. Se fue a la RDA y allí falleció en 1956. El periplo de Dessau es similar, también se exilió en 1933 y pasó por diferentes lugares antes de llegar a EE.UU. en 1939. También acabó yéndose a la RDA en 1948 por la misma razón que Brecht. Os dejo la obra “Les Voix“, para soprano, piano y orquesta, sobre un poema de Paul Verlaine (1939).

* Paul Hindemith (1895-1963), como he dicho, no era judío pero sí estaba en contra del Partido en el poder y de lo que el aparato propagandístico nazi llamaba como „Música Degenerada“ (Entartete Musik). Hindemith emigró en 1938 a Suiza y luego a EE.UU en 1940. Volvió a Europa en 1953. La obra que os presento es su sonata para arpa de 1939.

 

* Friedrich Holländer (1896-1976) abandonó Alemania en 1933 por ser judío y llegó a EE.UU en 1934 tras pasar por París. Autor de música de cabaret, de multitud de canciones y de Bandas Sonoras, volvió a Alemania en 1956. En América se hacía llamar Frederick. Os dejo la canción “Awake in a dream“, cantada por Marlene Dietrich en la película “Desire“ de 1936.

* Hanns Eisler (1898 – 1962), colaborador principal de Brecht, judío y comunista, se exilió de Alemania en 1933 (estableciéndose en multitud de sitios) y finalmente emigró a EE.UU. en 1938. Corrió la misma suerte que Brecht y Dessau, también tuvo que volver a Europa por las mismas circunstanceas y se extableció igualmente en la RDA en 1948. En su caso os presento una de sus primeras obras en Américas, su Noneto nº1 de 1939.

 

* Kurt Weill (1900-1950) el más conocido colaborador de Brecht, pero también el que menos trabajó con él. No era comunista, pero sí judío. También abandonó Alemania en 1933 estableciéndose en París antes de llegar a EE.UU. en 1935. Weill no volvió, murió en 1950 siendo uno de los compositores más importantes dentro del género “Musical“, consecuencia directa de sus trabajos anteriores en el terreno del Cabaret a finales de los años 20. Os dejo una canción de uno de sus primeros musicales americanos, “Johnny Johnson“, de 1936.

 

* Stefan Wolpe (1902 –1972), el caso de Wolpe es peculiar. No era un colaborador de Brecht pero sí estaba influenciado por él. También era judío y comunista, pero su exilio fue curioso. Emigra en 1933 a Austria, luego, de 1934 a 1938, se establece en Palestina y, finalmente, llega a EE.UU. en 1938, donde permanece hasta su muerte. Tuvo de alumnos a bastantes compositores americanos de la segunda mitad del siglo XX, el más importante, sin duda, Morton Feldman. De Wolpe os muestro su “Toccata para piano“, compuesta al poco de llegar a América, en 1941.

* Franz Wachsmann o Waxman (1906 – 1967) el último ejemplo de hoy es éste famoso compositor de Bandas Sonoras que también tuvo que emigrar a los EE.UU. por ser judío. Waxman también se fue de Alemania en 1933, estableciéndose en Francia primero y llegando a EE.UU. a finales de 1934. Se habla de unas 150 Bandas Sonoras compuestas por él hasta su muerte en California. Os dejo la suite que compuso para la película “La Novia de Frankenstein” (The Bride of…) de James Whale (1935). Seguimos con los austríacos en el segundo capítulo.

UMBERTO ECO EN EL RECUERDO.

Esta mañana hemos conocido la amarga noticia del fallecimiento del escritor y filósofo italiano Umberto Eco (1932-2016). Quiero dedicarle un sentido homenaje a su vastísima obra citando su obra más conocida, “El Nombre de la Rosa”, publicada en 1980.

 


Tengo que reconocer que yo accedí a Eco por esta novela y, más concretamente, por la película que realizó el director francés Jean-Jacques Annaud (1943-) sobre dicha novela en 1986. La película me cautivó y me llevó a la novela, donde descubrí un mundo todavía más rico y vasto en el que sí, había una investigación de unos crímenes en una abadía, pero todo ello estaba enclavado en un momento de la Edad Media donde ocurrían mil cosas más.
Ésta fue su primera novela. En total ha conseguido publicar en vida siete novelas, aunque seguramente salga alguna más tras su fallecimiento. Y la mejor manera de honrarle es trayendo el pasaje final de la novela donde la vida de Adso de Melk se va apagando. Así mismo es bonito compararlo con el final de la película que también es imborrable.

“…Dentro de poco me reuniré con mi principio, y ya no creo que este sea el Dios de gloria del que me hablaron los abades de mi orden, ni el de jubilo, como creían los franciscanos de aquella época, y quizá ni siquiera sea el Dios de piedad. Gott ist ein lautes Nichts, ihn ruhrt kein Nun noch Hier… Me internaré deprisa en ese desierto vastísimo, perfectamente llano e inconmensurable, donde el corazón piadoso sucumbe colmado de beatitud. Me hundiré en la tiniebla divina, en un silencio mudo y en una unión inefable, y en ese hundimiento se perderá toda igualdad y toda desigualdad, y en ese abismo mi espíritu se perderá a si mismo, y ya no conocerá lo igual ni lo desigual, ni ninguna otra cosa: y se olvidaran todas las diferencias, estaré en el fundamento simple, en el desierto silencioso donde nunca ha existido la diversidad, en la intimidad donde nadie se encuentra en su propio sitio. Caeré en la divinidad silenciosa y deshabitada donde no hay obra ni imagen.

Hace frío en el scriptorium, me duele el pulgar. Dejo este texto, no se para quien, este texto, que ya no se de que habla: stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus.”

 

Novelas
• El nombre de la rosa (Il nome della rosa, 1980)
• El péndulo de Foucault (Il pendolo di Foucault, 1988)
• La isla del día de antes (L’isola del giorno prima, 1994)
• Baudolino (2000)
• La misteriosa llama de la Reina Loana (La misteriosa fiamma della regina Loana, 2004)
• El cementerio de Praga (Il cimitero di Praga, 2010)
• Número cero (Numero zero, 2015)

Ensayos
• El problema estético en Tomás de Aquino, 1956
• Arte y belleza en la estética medieval, 1959
• Opera aperta, 1962
• Diario mínimo, 1963
• Apocalittici e integrati, 1964 — Apocalípticos e integrados,
• Las poéticas de Joyce, 1965
• Apuntes para una semiología de las comunicaciones visuales (1967),
• La definición del arte, 1968
• La estructura ausente, análisis de semiótica en edificaciones orientado
al diseño arquitectónico; 1968
• Socialismo y consolación, Tusquets, Barcelona, 1970
• Las formas del contenido, 1971
• Il segno, 1973
• Las costumbres de casa (1973),
• El beato de Liébana, 1973
• El espanto hecho muro, 1974
• Sociología contra psicoanálisis, 1974
• Trattato di semiotica generale, 1975 — Tratado de semiótica general,
• Introducción al estructuralismo,
• El superhombre de masas, 1976
• Desde la periferia del imperio (1977)
• Cómo se hace una tesis, técnicas y procedimientos de investigación, estudio y escritura, 1977
• Lector in fabula. La cooperazione interpretativa nei testi narrativi, 1979
• Función y signo: la semiótica de la arquitectura, 1980
• De Bibliotheca, 1981
• Siete años de deseo (1983),
• Semiótica y filosofía del lenguaje, 1984
• De los espejos y otros ensayos, 1985
• Ensayos sobre ‘El nombre de la rosa, 1987
• El signo de los tres, 1989
• El extraño caso de la Hanau 1609, 1990
• Los límites de la interpretación, 1990
• Il secondo diario minimo, 1992 —recopilación de escritos breves
• La búsqueda de la lengua perfecta, 1993
• Seis paseos por los bosques narrativos, 1994
• ¿En qué creen los que no creen?, diálogo epistolar sobre la ética
con el cardenal Carlo Maria Martini, 1996
• Interpretación y sobreinterpretación, 1997
• Kant y el ornitorrinco, 1997
• Cinco escritos morales, 1997
• La estrategia de la ilusión, 1999
• La bustina de Minerva, 2000
• El redescubrimiento de América 2002
• Sobre literatura 2005
• La historia de la belleza, 2005
• La historia de la fealdad, 2007
• A passo di gambero. Guerre calde e populismo mediático, 2006 — A paso de cangrejo:
artículos, reflexiones y decepciones, 2000-2006,
• Dire quasi la stessa cosa — Decir casi lo mismo. Experiencias de traducción, 2008
• El vértigo de las listas, 2009
• Cultura y semiótica, 2009
• La nueva Edad Media, 2010
• Nadie acabará con los libros, con Jean Claude Carrière; 2010
• Confesiones de un joven novelista 2011
• Construir al enemigo, selección de ensayos; 2013
• Historia de las tierras y los lugares legendarios; 2013

 

 

BÉCQUER Y GOMBAU. LOS INVISIBLES ÁTOMOS DEL AIRE

La famosísima RIMA X, del genial escritor sevillano Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida (1836-1870), que ha pasado a la posteridad con el apellido de sus ancestros paternos, Bécquer (que proviene de la españolización del apellido flamenco Becker).

Como supongo que sabréis, fue publicada póstumamente, junto al resto de las Rimas, al año siguiente de la muerte del poeta. Fueron unos amigos de la familia del escritor los que decidieron publicar en dos tomos los poemas inéditos de Bécquer para aliviar la pesada carga caída sobre la viuda y sus hijos y para honrar una de los últimos deseos del escritor (se dice que Bécquer tenía el presentimiento de que iba a ser más conocido después de muerto).

Cien años después, para conmemorar el centenario de su muerte, el compositor salmantino Gerardo Gombau (1906-1971) creó una obra a partir de esta Rima. Mucho os podría contar de Gombau, uno de los mejores compositores españoles del siglo XX, capaz incluso de reciclarse estética y musicalmente abrazando las innovaciones artísticas que fueron surgiendo en la música tras la Segunda Guerra Mundial… pero no hoy, Simplemente decir que Gombau escribió su obra para una voz femenina y sonidos electrónicos en ese año de 1970.

Como siempre os dejo el poema y la obra musical.


Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman,
el cielo se deshace en rayos de oro,
la tierra se estremece alborozada.

Oigo flotando en olas de armonías,
rumor de besos y batir de alas;
mis párpados se cierran… ?

¿Qué sucede? ¿Dime?
¡Silencio! ¡Es el amor que pasa!

MEMENTO MORI. LA PALOMA DE ALBERTI / GUASTAVINO

Con esta locución latina que nos recuerda el final que a todos nos espera, quiero recordar a todas las víctimas acaecidas en el Mediterráneo.

Según se dice, con cifras no oficiales, en lo que va de 2015 más de 1000 personas han fallecido intentando alcanzar las costas europeas. Se habla de mafias organizadas que operan desde Libia, se habla de leyes de extranjería más restrictivas, se habla, incluso, de atacar a las naves de los Mercaderes de Personas… pero !qué poco se habla de esas personas!. Cada una viene con un drama propio. Unos huyendo de una guerra en su país (lo que les hace ser refugiados, no inmigrantes), otros buscando una vida “mejor” en “El Primer Mundo”, el que más huyendo de injusticias, o simplemente perseguido por no comulgar con regímenes absolutistas y totalmente dictatoriales.

Intentando buscar un poema para describir este drama continuo e interminable he recordado el poema del poeta gaditano Rafael Alberti (1902-1999) “La Paloma”, publicado en Argentina en 1941 dentro de su libros de poemas “Entre el Clavel y la Espada”. Ese mismo año fue musicado por el compositor argentino Carlos Guastavino (1912-2000)Este poema me parece adecuado para recordar a todas estas personas. Espero coincidir con vosotros.

LA PALOMA (Rafael Alberti)

Se equivocó la paloma,
se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua. Se equivocaba.
Creyó que el mar el cielo;
que la noche, la manaña.
Se equivocaba.
Que las estrellas, rocio;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa,
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.

(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama)

PASAJES DEL QUIJOTE ILUSTRADOS POR COMPOSITORES CLÁSICOS

Hoy es 23 de abril,(San Jorge), el Día Internacional del Libro, y he querido recordar este hecho haciendo una incursión en el Quijote Cervantino, del que se cumplen 510 años de la publicación de su Primera Parte y 499 años de la de su Segunda y última Parte.

Y esta incursión va a ser, como es tradicional en mí, muy musical, porque he querido buscar 10 obras de compositores de música clásica que ilustren musicalmente 10 pasajes concretos del Libro más importante jamás escrito en lengua española. Todas estas obras siguen el orden con el que aparecen en el libro del “Manco de Lepanto”

El Primer pasaje es del compositor salmantino Gerado Gombau (1906-1971), que compuso en 1945 un poema sinfónico llamado “Don Quijote velando las armas”.

El Segundo pasaje es “La Batalla de los Molinos de viento” y para ello he extraído un fragmento del ballet que compuso el compositor vienés Aloisius Ludwig Minkus (1826 – 1917), sobre la figura de “Don Quijote”. Este ballet se estrenó en Rusia en 1869.

El Tercer episodio que os propongo lo ilustra musicalmente el compositor valenciano Ruperto Chapí (1851-1909), que compuso en 1869 un Scherzo orquestal llamada “El Combate de Don Quijote contra las Ovejas”

El Cuarto Momento, y último de la Primera Parte del Quijote, nos lleva al retiro de Don Quijote y Sancho Panza a Sierra Morena. Para ello me valgo de una ópera barroca del compositor italiano Francesco Bartolomeo Conti (1681–1732) , el cual compuso una ópera llamada “Don Chisciotte in Sierra Morena”, en 1719.

El Quinto pasaje es el primero de la Segunda Parte del Quijote. Concretamente Las Bodas de Camacho. En este caso acudo a otra ópera, del compositor alemán Felix Mendelssohn (1809-1847) que compuso su ópera “Die Hochzeit des Camacho” en 1824-25, con 15 años. De ella extraigo el Bolero y Fandango.

El Sexto Momento Literario y Musical nos lleva a la Cueva de Montesinos, y para ello utilizo la parte que ilustra esa cueva, cercana a las Lagunas de Ruidera, que aparece dentro del ballet “Don Quijote”, que compuso el catalán Roberto Gerhard (1896-1970) al poco de comenzar su exilio en Inglaterra tras acabar la Guerra Civil Española, en 1940-41.

El Séptimo episodio es, quizás, el más conocido musicalmente hablando. Hablo de “El Retablo de Maese Pedro” de Manuel de Falla (1876-1946), que el genio gaditano compuso ya en Granada, entre 1919-23, como ópera de cámara interpretada por la compañía de Títeres o Marionetas de Don Hermenegildo Lanz (1893 – 1949).

El Octavo pasaje nos lleva a la obra más importante, posiblemente, de todas las escritas por un compositor no nacido en España. Me refiero al Poema Sinfónico “Don Quijote” op.35 del compositor alemán Richard Strauss (1864-1949). De esta obra, compuesta en 1896-97, extraigo la 7ª variación que se titula “Der Ritt durch die Luft “ (El paseo a caballo por los aires), o sea, el episodio de Clavileño.

El Noveno y penúltimo episodio es una licencia mía, lo confieso. Se trata de un extracto de otra ópera, escrita por el compositor madrileño José Luis Turina (1952-). Se trata de “D.Q., Don Quijote en Barcelona”, y la compuso en 1998-2000, para ser interpretada por “La Fura dels Baus”. Es una obra contemporánea y en su título trata un pasaje real del Quijote… pero esta ópera es, como ellos mismos la definen, “Una revisitación en clave futurista del mito literario por excelencia”.

El Décimo y último pasaje nos lleva la final del libro, a la Muerte de Don Quijote, y para ello me valgo del Acto V (y último) de la ópera del compositor francés Jules Massenet (1842-1912) que versa sobre “Don Quijote” y que compuso en 1910.

Espero que os haya gustado la selección.

GÓNGORA. LA MÁS BELLA NIÑA

Este magnífico poema del cordobés Luis de Góngora y Argote (1561-1627), creado con tan sólo 19 años (en 1580), presenta un tema muy recurrente dentro del ámbito de la poesía, el lamento de una esposa por la partida a la guerra de su esposo, tema que viene siendo una constante desde los poemas líricos escritos durante la Edad Media (en jarchas, cantigas de amigo…) y hasta hoy día.

También aparece la presencia de una confidente (en este caso la madre de la chica), ante la cual poder desahogarse de sus males. Pero lo que me parece más importante de este poema es el reproche que formula la joven por haberse casado tan joven (por mandato de su propia familia) y de lo que se le viene por delante, con la posibilidad de vivir sola a partir de entonces, si su marido no vuelve de la batalla.

Se ha cantado mucho este poema. Yo os ofrezco dos visiones totalmente diferentes. La primera es de Paco Ibáñez (1934-) y es totalmente fiel al texto escrito por Góngora.

“La más bella niña” (1580)

La más bella niña
De nuestro lugar,
Hoy viuda y sola
Y ayer por casar,
Viendo que sus ojos
A la guerra van,
A su madre dice,
Que escucha su mal:

Dejadme llorar
Orillas del mar.

Pues me distes, madre,
En tan tierna edad
Tan corto el placer,
Tan largo el pesar,
Y me cautivastes
De quien hoy se va
Y lleva las llaves
De mi libertad,

Dejadme llorar
Orillas del mar.

En llorar conviertan
Mis ojos, de hoy más,
El sabroso oficio
Del dulce mirar,
Pues que no se pueden
Mejor ocupar,
Yéndose a la guerra
Quien era mi paz,

Dejadme llorar
Orillas del mar.

No me pongáis freno
Ni queráis culpar,
Que lo uno es justo,
Lo otro por demás.
Si me queréis bien,
No me hagáis mal;
Harto peor fuera
Morir y callar,

Dejadme llorar
Orillas del mar.

Dulce madre mía,
¿Quién no llorará,
Aunque tenga el pecho
Como un pedernal,
Y no dará voces
Viendo marchitar
Los más verdes años
De mi mocedad?

Dejadme llorar
Orillas del mar.

Váyanse las noches,
Pues ido se han
Los ojos que hacían
Los míos velar;
Váyanse, y no vean
Tanta soledad,
Después que en mi lecho
Sobra la mitad.

Dejadme llorar
Orillas del mar.

La segunda visión de este poema es sólo referencial y mucho más jocosa. Es del grupo “Los Toreros Muertos” y aparece en su álbum de debut, “30 Años de Éxitos” (1986)… como siempre Pablo Carbonell (1962-) haciendo de las suyas. En este caso el gaditano sólo utiliza el estribillo del poema para contar otra historia… que ocurre cerca del mar.